Software para espiar el teletrabajo

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Forzosamente, se estima que el 90% de la población activa en España está trabajando desde casa. El teletrabajo se realiza mediante tecnología de doble uso que puede llegar a inquietar.

Software para espiar el teletrabajo

¿Cuánto se está diseñando? ¿Cuánto se está produciendo? En esta crisis del COVID-19, estas cuestiones nos conducen a la siguiente pregunta: ¿Cuántas personas están trabajando remotamente? Con esta pandemia, el teletrabajo se ha disparado y pasa a ocupar un primer plano.

En este contexto, el control y la gestión del teletrabajo de los empleados es un tema trascendental para muchas empresas. Hay herramientas que se han popularizado intensamente durante la crisis, como la aplicación de Zoom, para mantener reuniones en línea, y la de Slack, para activar múltiples canales y compartir información, por citar algunas posibilidades. Además, las herramientas software para entornos de oficina han evolucionado y ya permiten modalidades operativas con distintos niveles de cooperación y teletrabajo.

En el ámbito industrial también se detecta esta tendencia, con muchas plataformas de diseño y automatización que ya tienen embebido un alto factor de conectividad colectiva, ya sea para intercambiar ideas, mejorar los diseños, hacer mantenimiento remoto o favorecer el desarrollo colaborativo de la programación para una determinada aplicación industrial, por citar algunas posibilidades.

La nube es otro factor clave para el teletrabajo; se encarga de facilitar el acceso y el almacenamiento de aplicaciones y datos, de forma eficiente y segura, lo que hace que estén disponibles en cualquier sitio, cuando se necesitan. En síntesis, las empresas ya estaban implícitamente o explícitamente preparadas para seguir trabajando parcial o totalmente en remoto, lo que contribuirá a mitigar algunos efectos adversos de la crisis.

Hay otro tipo de software que está diseñado exclusivamente para el control de la actividad remota. En esta categoría pueden entrar paquetes profesionales sofisticados y de alto coste, algo que queda fuera del alcance de este artículo. Así que nos centraremos en herramientas de software populares y económicas, al alcance de muchos.

Una cosa está clara. Las ventas de software de tracking crecen exponencialmente en el mercado. Algunos directivos de estas empresas afirman tener aumentos de ventas de varias centenas en porcentaje. Además, dicen estar atendiendo un ingente número de consultas y mantienen multitud de subscripciones gratuitas activadas en modo prueba, a la espera de poderlas monitorizar con la correspondiente futura subscripción. Estas aplicaciones ofrecen modalidades de pago diversas, así como versiones profesionales avanzadas. Incluso pueden integrar varios dispositivos que utilice el usuario, como smartphones, tabletas u ordenadores personales. Aunque están concebidas para equipos de personas que trabajan remotamente, también pueden utilizarse en un emplazamiento en que físicamente están concentrados los empleados.

Algunos de los paquetes de software de tracking más populares, podrían ser los siguientes: InterGuard, Time Doctor, VeriClock, InnerActive, Teramind, ActiveTrak o Hubstaff, etc. La mayoría tienen un diseño atractivo y son relativamente fáciles de utilizar.

Estas herramientas pueden monitorizar distintas métricas de productividad, mostrando pantallas del usuario, emails enviados/recibidos, documentos de trabajo, secuencias de teclas pulsadas, redes sociales, tiempos de descanso, etc. Ofrecen dashboards por empleado o grupo, con funcionalidades analíticas y configuración de distintos KPIs. Además del estricto seguimiento del tiempo, incluyen la supervisión de sesiones de trabajo y recordatorios. Adicionalmente, pueden discriminar que tiempo se factura del empleado, generar informes o integrarse con múltiples aplicaciones informáticas del mercado.

El cliente de estas herramientas suele ser alguien que tiene a su cargo a otras personas. El marketing de este software es un asunto delicado. La mayoría se enfoca a comunicar al cliente que su producto está orientado a medir la eficiencia y administración del tiempo, con tal de saber si un equipo humano es productivo y como se utilizan sus recursos. Pero lo que suelen omitir estas compañías de tracking son frases del tipo vigilar al empleado o un término como espiar.

Algunas de estas herramientas permiten alertar al directivo cuando un empleado está registrando un comportamiento extraño, como la impresión o manipulación de datos confidenciales de clientes o relativos a la propiedad intelectual, por ejemplo. Algunos ejecutivos de estas empresas recuerdan que el uso de estas aplicaciones no implica que haya una falta de confianza en el empleado, sino que evitan posibles imprudencias en la organización. También afirman que pueden detectarse áreas de la empresa sobredimensionadas u otras que requieran una mayor atención.

Muchas herramientas permiten configurar el sistema, de forma que el propio usuario visualice en un margen de la pantalla la actividad que desarrolla, quizá para intentar mejorarla.
Un aspecto relevante es si este software permanece activo fuera de las horas de trabajo, algo que potencialmente es posible configurar.

Independientemente de la eficacia de estas herramientas, su utilización puede generar inquietud en el teletrabajador, induciendo la sensación de sentirse observado por un Gran Hermano y la posible invasión de su intimidad.

Esta es una tecnología de doble uso. Puede ofrecer muchas ventajas y aspectos positivos, pero también efectos negativos, que habrá que tener en cuenta.