Rotura de stocks: cuenta atrás para un nuevo paradigma

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Habrá mayores redundancias, el 'before time' ganará posiciones frente al 'just in time' y el valor de los inventarios aumentará. En este escenario, Taiwán y Turquía destacarán por encima de otras economías: el primero por su liderazgo en semiconductores; el segundo, por su competitividad para el 'nearshoring' europeo

Rotura de stocks: cuenta atrás para un nuevo paradigma

La crisis de rotura múltiple de stocks ha provocado muchos problemas, pero las cadenas de suministro van restableciéndose lentamente, aunque de manera desigual, en función de cada producto y sector. Las causas son heterogéneas y sus efectos han hecho impacto en los chips, maquinaria, automóviles y prendas textiles, por nombrar algunos.

Un bien buscado y escaso en esta pandemia es un barco de transporte, ya sea de contenedores, gas o petróleo, por decir algo. Los fletes han llegado a quintuplicarse en determinados períodos de tiempo y los principales centros logísticos marinos están colapsados: en el puerto de Los Ángeles (USA) hay una cola diaria de 70 barcos, con una espera media de 12 días.

 

Foto de contenedores en el puerto de Barcelona (Fuente: APM Terminals)

Rotura de la cadena de confianza

Los retrasos afectan sensiblemente a multitud de componentes electrónicos e industriales. Está claro que el hardware sufre más que el software en este trance. Los clientes capean la situación como pueden. Recientemente, un suministrador de instrumentación comentó que le ha sorprendido el cambio de comportamiento de sus clientes. Antes, cuando se producía una demora en la entrega de material, los clientes tenían tendencia a reaccionar de forma intransigente. Ahora, hay muchos clientes que aceptan con resignación y comprensión este problema.

No obstante, la disrupción en la cadena de suministro también propicia una rotura en la cadena de confianza, un bien preciado que se ha generado durante años. Ahora, muchos clientes buscan desesperadamente otras alternativas a sus proveedores tradicionales, rompiendo los patrones de fidelidad establecidos. Los fabricantes utilizan todo tipo de fórmulas alternativas que están a su mano para sustituir al componente que no llega. La lista es larga y creativa; daría para un artículo.

Un sistema que rozaba la perfección

La cadena de suministro se irá normalizando entre 2022 y 2023, en función de cada caso. Pero para generar más entropía, ahora se añaden dos variables de peso a la ya compleja red de suministro: la velocidad de transición energética y la geopolítica. La última es la más urgente que atender y, por esta razón, muchas empresas ya están introduciendo cambios en su estrategia offshoring, incluyendo reshoring, nearshoring e incluso onshoring, entre otras opciones. Una compañía podrá abastecerse de un producto desde distintas fábricas ubicadas en diversas regiones. Qué duda cabe que la confrontación entre China y USA, por ejemplo, obliga a una revisión en la ponderación de los factores de la cadena que se tendrá que ir adecuando a escenarios y circunstancias.

A partir de ahora, la granularidad y la complejidad de la cadena aumentarán, pero la buena noticia es que la tecnología que se requiere ya está desarrollada y minimizará el impacto de estos cambios.

Las estructuras logísticas habían alcanzado un estado casi perfecto en los últimos 20 años. La palabra redundancia no estaba bendecida en el argot logístico. El just in time tenía tendencia a convertirse en just on time. Oferta y demanda se beneficiaban de un sistema tan eficiente.

A partir de ahora, la granularidad y la complejidad de la cadena aumentarán, pero la buena noticia es que la tecnología que se requiere ya está desarrollada y minimizará el impacto de estos cambios.

Como contrapartida, la duplicidad en las cadenas de suministro y las subvenciones geopolíticas pueden provocar un mayor encarecimiento y proteccionismo que acabarán pagando las empresas y los ciudadanos. Con un horizonte a 2-3 años, la oferta aumentará sensiblemente y, parafraseando a Ben Bernanke, exgobernador de la Reserva Federal, el mercado de semiconductores se podría llegar a indigestarse de fabs con el transcurso del tiempo. Esta es la otra cara de la moneda en una estrategia de resilencia.

Elasticidad en la oferta…

La pandemia ha propiciado que haya ganadores y perdedores. En este artículo, hay dos casos singulares que vamos a destacar, en cuanto a la disrupción de suministro: Taiwán y Turquía.

Una de las roturas de stocks que ha tenido un impacto económico más intenso se ha producido en la industria de los semiconductores, un mercado valorado en 400.000 millones de dólares.

Las exportaciones de componentes electrónicos desde Taiwán a USA, han crecido un 25% en el último año

Pero en una industria tan compleja y poco flexible, la elasticidad de la oferta se ha comportado por encima de lo esperado, a pesar de las apariencias. Los fabricantes taiwaneses de chips han hecho un gran esfuerzo para que sus fábricas funcionen literalmente a capacidad máxima. Las exportaciones de componentes electrónicos desde Taiwán a USA, han crecido un 25% en el último año y medio, lejos de aquel 10% anual en los últimos 20 años. Obviamente, esta elasticidad no ha sido suficiente para atender la disrupción de la demanda, pero ha evitado males mayores. Queda mucho por mejorar: la media en el plazo de entrega en 2017 era inferior a 15 semanas, mientras que ahora supera las 25 semanas.

La presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen (Fuente: Taiwan Today)

En Taiwán las fabs de chips y los fabricantes de packaging para chips están muy bien sincronizados. Aquí encontramos los límites de la tecnología en fabricación de chips: los primeros ya fabricando nodos de 3 nm (y 2nm en 2023), en plena fase post Moore, y los segundos ayudando a proporcionar soluciones creativas y eficientes more tan Moore.

El primero de la clase

En Taiwán están ubicadas la mayoría de las fábricas de la compañía TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), el fabricante de semiconductores más avanzado del planeta (con permiso de Samsung). Una parte de sus clientes son grandes compañías fabless, como Apple o Nvidea, que requieren chips con nodos en el límite de la tecnología (5 nm). ¿Por qué las fabless no diversifican su producción? La razón es que TSMC es el primero de la clase y con distancia. Samsung Electronics le sigue, pero esta más especializado en la fabricación de memorias, unos chips menos complejos que las CPU.

Sede central TSMC en Hsinchu, Taiwán (Fuente: TSCM)

Pero una fábrica avanzada de semiconductores de TSMC supone una inversión de 15.000 millones de dólares. Para hacernos una idea, eso casi equivale al valor de Repsol en bolsa. TSMC tiene una capitalización de mercado de 667.000 millones de dólares y se lo puede permitir. El último trimestre en las cuentas de TSMC ha sido excepcional, con un 21% de aumento en sus ventas.

TSMC implantará fábricas avanzadas en otras regiones del mundo. Por el momento, ya están firmados acuerdos para instalaciones en USA, Japón y posiblemente en Europa (Berlín). No es que esto le guste a TSMC, pero ha sido literalmente obligada a tener que dar este paso. Para conseguirlo, se le ofrecen acuerdos con copiosas ayudas y subvenciones, por parte de ciertas entidades e instituciones de cada región o país involucrado. Por ejemplo, el gobierno USA ha dispuesto una línea de 52.000 millones de dólares de dinero público para ayudar a relocalizar la industria de semiconductores, algo que Intel agradece y que TSMC tiene que acceder. China y Europa, por su parte, también están por la labor.

Una tendencia innovadora es que también se está aumentando el número de fabs para generaciones no tan avanzadas de chips, un fenómeno extraño en esta industria que suele destinar nuevas inversiones a aumentar la capacidad en generar chips muy avanzados. China, por ejemplo, está expandiendo su oferta de fabricación de nodos no avanzados de forma sensible.

Un aspecto critico que preocupa a TSMC es el exceso de transferencia tecnológica que pueda producirse en estas actividades. Acostumbrada a preservar el secreto de sus habilidades en sus fábricas de Taiwán, es delicado confinar ese know-how en determinadas secciones de una fábrica fuera de sus fronteras. Es cierto que ya tiene experiencia con instalaciones en otros países (principalmente China), pero con una tecnología retrasada en 3 o más generaciones respecto a la vanguardia. Además, una fábrica de esta índole requiere un clúster tecnológico ceca de su instalación, algo que es costoso, pero que los países receptores están dispuestos a asumir.

TSMC implantará fábricas avanzadas en otras regiones del mundo. Por el momento, ya están firmados acuerdos para instalaciones en USA, Japón y posiblemente en Europa (Berlín).

El riesgo de Apple

Un aspecto interesante es el riesgo asumido por algunos clientes de TSMC. En este sentido, Apple ha alcanzado recientemente los 3 billones de dólares de capitalización, lo que la convierte en una de las más valoradas del mundo. Sorprende el riesgo que ha soportado hasta el momento: la mayoría de sus CPU multinúcleo (diseñadas por Apple), están fabricadas por TSMC. Si ocurre un percance entre China y Taiwán, separadas por tan sólo 200 km, la firma californiana se quedaría sin suministro de su componente más estratégico, que utiliza en productos que suponen más de un 50% de sus ventas.

¿Cómo es posible que se haya producido situación? Quizá exceso de confianza. Quizá por qué Tim Cook, antes de que fuera el CEO de Apple, fue el diseñador de la exitosa cadena de suministro basada en partners asiáticos, como la ensambladora Foxconn en Taiwán. La realidad es que ahora Apple se afana para que su preciada CPU y otros componentes, además del ensamblaje, se produzca en otras regiones alternativas, oportunamente descorrelacionadas geopolíticamente, con tal de conseguir un mayor margen de seguridad y una mayor resilencia.

Puerto de Kaohsiung, Taiwán (Fuente: Wikipedia)

Turquía: un experimento singular

Un caso muy especial es Turquía, que se postula como un actor de primera línea en nearshoring para Europa. Durante el último año, este país ha llevado a cabo un experimento singular, siguiendo una política económica que se aleja de los preceptos de los manuales tradicionales de economía. La inflación anual alcanzó el 36% en diciembre, pero el Banco Central turco no sube los tipos de interés, sino que los va bajando. Eso sigue aumentado la inflación y la lira se ha desplomado un 44%, un bucle que se realimenta. En consecuencia, sus ciudadanos se han empobrecido.

El primer ministro Recep Tayyid Erdogan asegura que va a mantener los tipos bajos a cualquier precio. Muchos gestores financieros han retirado fondos de Turquía. Sorprendentemente, este experimento podría terminar mejor de lo que muchos esperan, ya que el escenario macro le podría permitir aprovecharse de una tormenta perfecta en cuanto a roturas de stocks, transición energética y cambios sensibles de estrategia geopolítica. La clave está en que la Lira ha hecho que la fabricación turca llegue a poder competir con la asiática, pero con la ventaja de que está en la puerta de Europa. Para comprobarlo, basta con darse una vuelta por las tiendas de Primark y observar que muchos de sus productos textiles ya vienen de Turquía, un cambio en su política de proveedores.

Fábrica de Hyundai en Turquía (Fuente: Hyundai)

Especialista en rotura de stocks

De hecho, los turcos tienen experiencia con las roturas de stocks súbitas. Basta recordar que en el año 2018, cuando Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos bloquearon el tráfico de mercancías a Qatar, Turquía acudió en su ayuda y consiguió volver a llenar las estanterías de sus almacenes y tiendas en tan sólo 48 horas.

Turquía es un país con cerca de 85 millones de habitantes que ofrece tanto productos textiles y alimentarios, como electrodomésticos, componentes y equipos industriales. La rotura de stocks es su gran oportunidad para poder desempeñar el papel que juega Mexico con USA. En este sentido, Mexico ha aumentado un 20% sus exportaciones a su país vecino por el efecto nearshoring. Habrá que seguir este experimento en el futuro.

La cuenta atrás ya está activada

En cualquier caso, la cuenta atrás para finalizar la crisis de rotura de stocks está activada, pero las cosas ya no volverán a ser como antes de la pandemia. Habrá mayores redundancias, el before time ganará posiciones frente al just in time y el valor de los inventarios aumentará. La cadena de suministro será más diversa y tendrá que ser más sostenible con el entorno. Afortunadamente, la tecnología existente tiene el potencial para conseguir un resultado seamless de operación en la cadena de suministro, pero los precios tenderán al alza.

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