La industria española alerta de las consecuencias de un Brexit duro

Fecha de publicación
Cateogría del artículo Mercado
Visualizaciones del artículo Leído  804  veces
Tags del artículo

AMEC, ANFAC, ASPAPEL, FEIQUE, FIAB y OFICEMEN explican a InfoPLC++ las consecuencias que tendría para los sectores industriales que representan un Brexit sin acuerdo en un contexto de pandemia

La industria española alerta de las consecuencias de un Brexit duro

A inicios de octubre, la Comisión Europea decidió abrir expediente al Reino Unido por su declarada intención de modificar los términos del acuerdo firmado en enero que fija las condiciones del Brexit. La decisión, fue el último capítulo de un proceso político sobre el que la industria española tiene puesta todas las miradas, ya que las consecuencias de un Brexit duro, aquel que se creía ya superado a la salida del Reino Unido el pasado enero tras alcanzar el acuerdo, vuelve a sobrevolar en sectores productivos cuyas cuotas de exportación al mercado inglés son estratégicas.

En automoción, tal y como detallan desde ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, el Reino Unido supone uno de los principales destinos de exportación de vehículos producidos en plantas locales. En 2019, el 80% de los 2,82 millones de vehículos fabricados en España fueron enviados a los mercados extranjeros, siendo el Reino Unido el tercer principal destino de exportación: 327.186 vehículos, que suponen el 14,2% de las exportaciones, un punto más que el año anterior. "las cifras muestran el peso que el mercado británico supone para el vehículo 'Made in Spain', como uno de los principales compradores" explica José López-Tafall, director general de ANFAC. Para la Asociación, la salida del Reino Unido de Europa "no es un tema trivial dentro de la industria automovilística española" por las posibles repercusiones que pueden conllevar los detalles del acuerdo comercial que está por concretarse: "Un Brexit sin acuerdo supondría un esfuerzo adicional para el sector de 370 millones de euros anuales por el aumento de los aranceles, lo que podría provocar un descenso de las ventas. Actualmente, los vehículos de nuestras fábricas con destino Reino Unido tienen un valor de 3.600 millones de euros, de los que se podrían perder hasta 886 millones de euros".

Para la Asociación de Empresas Industriales Internacionalizadas, amec, el impacto económico es difícil de cuantificar en este momento, ya que no se conocen los términos exactos de un Brexit duro. Según Joan Tristany, director general de la entidad, la exposición comercial de España al Reino Unido es relevante tratandose del quinto socio comercial de España: "un 7% de nuestras exportaciones fueron a este país, del que importamos un 12,5% de bienes". Precisamente por el peso que tiene UK en el pool de exportación español, Tristany explica que "las empresas han contemplado la posibilidad del escenario de un Brexit duro desde el primer momento y lo han trabajado en sus planes de contingencia. Esta preparación aminorará los efectos negativos que se producirían si sólo hubieran realizado planes de contingencia previendo un Brexit suave y con acuerdo".

Pese a ello, reconoce que las consecuencias relaes están por verse: "El problema en el que nos encontramos ahora es que seguimos ante la incerteza que genera no saber qué puede significar un Brexit duro. ¿Tendremos un desacuerdo total? ¿O será parcial? En todo caso, el impacto puede ser diferente entre los distintos sectores: los que tienen mayor aspectos regulatorios –como el alimentario o farmacéutico– pueden verse más perjudicados que los que implican únicamente un intercambio de mercancías". Un impacto negativo que se produce, tal y como recuerdan desde amec, en medio de una pandemia que ya ha afectado de manera irremediable a otros sectores no industriales como es el caso del turismo –Reino Unido movilizó 18 millones de visitantes en 2019– lo que tiene un impacto directo en el consumo local.

Desde la Federación Empresarial de la Industria Química, FEIQUE, Mª Eugenia Anta, directora de Internacionalización y Comercio de la entidad, recuerda que al ser la tercera vez que existe esta amenaza de salida sin acuerdo, las consecuencias son las mismas en lo relativo a costes (aranceles, incrementos de costes logísticos, doble regulación) que en ocasiones anteriores, sin embargo, "la gran diferencia es que ahora tenemos la experiencia obtenida por las empresas en cuanto a las disrupciones de la cadena de suministro provocadas por las restricciones a la exportaciones o cierres de producciones en terceros países como consecuencia de la COVID-19".

Aniceto Zaragoza, director general de la Agrupación de Fabricantes de Cemento de España, Oficemen, recuerda que hoy España es el principal exportador de cemento de la UE y el Reino Unido es uno de los  mercados más relevantes a nivel local. Las exportaciones de cemento y clínker al Reino Unido representan el 30% de las exportaciones que se efectúan desde las fábricas de cemento españolas a la Unión Europea y el 20% de las exportaciones totales. "Lógicamente asistimos con máxima preocupación a la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, por la tremenda inseguridad jurídica que eso conlleva y por las posibles consecuencias que eso pueda tener para las exportaciones de nuestros productos”, explica.

Desde FEIQUE también han identificado el acuerdo de mínimos que se debería impulsar para garantizar una transición ordenada en la nueva relación que regirá entre Londres y Bruselas: "acceso al mercado único libre de aranceles; acceso al conocimiento; garantizar la movilidad del personal, y una continuidad y coherencia de la regulación", detalla Mª Eugenia Anta, señalando que, además de exigir, FEIQUE ya trabaja con organizaciones homólogas  británicas para garantizar la continuidad de los negocios del sector: "colaboramos estrechamente con la Federación Británica de Industria Química (CIA), el Consejo Europea de la Industria Química (CEFIC), CEOE y BusinessEurope para asegurar que los intereses de nuestras empresas, y nuestros principales sectores clientes (consumidores, automóvil, construcción,…) estén representados. Estamos trabajando con otras asociaciones empresariales para hacer énfasis en la importancia del acceso al mercado único libre de aranceles y la disponibilidad de mano de obra cualificada en un escenario post-Brexit". Así, el principal mensaje y expectativa que está trasladando la industria química es que el BREXIT cause una “disrupción mínima”, aunque comenta que las empresas del sector ya están preparando sus planes de contingencia ante una salida sin acuerdo.

Carlos Reinoso, director general de ASPAPEL, la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón explica que "es mucho lo que juega el sector de la celulosa y el papel español y europeo en un Brexit sin acuerdo". En la actualidad, alrededor de 8,1 millones de toneladas de celulosa, papel para reciclar, papel y productos papeleros transformados se comercializan cada año entre el Reino Unido y la UE27, por un valor de 7.300 millones de euros. "Tras el Brexit, la UE y el Reino Unido se convertirán en los mayores socios comerciales en lo que respecta a la celulosa, los productos de papel y el papel para reciclar", explica, señalando que pese al no acuerdo, las dinámicas del sector se tendrán que trabajar en base a los acuerdos: "Muchas empresas fabricantes de celulosa y papel tienen actividades y plantas de producción en ambos lados que atienden a los mercados del Reino Unido y la UE con cadenas de suministro integradas y equipos europeos. Además, un gran número de normas europeas e internacionales rigen la producción y comercialización de estos productos".

Entre las propuestas que hace la ASPAPEL para ello, están cuestiones como reducir al mínimo los costes y retrasos relacionados con los procedimientos aduaneros y las normas que rigen el transporte de mercancías entre el Reino Unido y la UE; que la normativa y los métodos de cumplimiento normativo para productos, maquinaria y equipos seaneconocidos mutuamente entre el Reino Unido y la UE para facilitar la simplificación aduanera; que los sistemas regulatorios de la UE y el Reino Unido sigan siendo equivalentes después del Brexit –especialmente en las áreas de clima, medio ambiente, energía, competencia y seguridad de los productos–, y que se facilite la circulación de profesionales cualificados entre la UE y el Reino Unido, entre otros asuntos.

FIAB, la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB) confirma que un Brexit duro sin duda es negativo. Desde la Federación explican que Reino Unido fue el quinto destino de las exportaciones de productos alimentarios españoles, por valor de 2.018 millones de euros. "Nos preocupa mucho lo que pueda suceder con las negociaciones del Brexit. En este momento la situación parece estancada. Tras la octava ronda de negociaciones no se consigue avanzar en aspectos fundamentales como el level playing field o la pesca. Esto se suma a que, haya acuerdo o no, Reino Unido está preparando un nuevo sistema de control fronterizo así como un nuevo régimen arancelario, posicionándose como un tercer país frente a la UE y dificultando alcanzar un acuerdo comercial efectivo. Esperamos que pueda revertirse esta situación".

Según los cálculos de la consultora Oliver Wyman, el Brexit tendrá un coste de, al menos, 2.600 millones de euros anuales para la industria española, especialmente para los sectores de automoción y agroalimentario con el consiguiente efecto en sus cuentas y en el empleo. El impacto total para las empresas españolas, según Oliver Wyman, alcanza los 3.100 millones, pero lo rebaja a los citados 2.600 millones porque ve posible tomar medidas paliativas, sobre todo en la industria automovilística, con deslocalizaciones que amortigüen el impacto en la cadena de producción, entre otras.

La consultora internacional centra sus cálculos en el daño a las exportaciones y ha realizado también un informe global que sitúa a Alemania como el país más perjudicado con un impacto anual de 9.400 millones de euros. Le sigue Holanda, con 4.400 millones y Bélgica y Francia con unos 3.900 millones. Italia queda ligeramente por delante de España con 2.600 millones.