La crisis del COVID-19 y los unicornios tecnológicos

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Se estima que hay unos 450 unicornios a nivel global, la mitad en USA y una cuarta parte en China. Estas compañías, valoradas en más de 1.000 millones de dólares, están sufriendo el adverso escenario económico provocado por la pandemia: vemos como varios unicornios están cayendo por el precipicio. 

La crisis del COVID-19 y los unicornios tecnológicos

El tiempo medio que tarda en madurar una startup, hasta convertirse en un unicornio, después de varias rondas de aportación de capital, puede estimarse entre 6 a 9 años

Muchos fondos de capital riesgo o VC (Venture Capital), así como inversores privados, sueñan por conseguir dar con un potencial unicornio, una compañía valorada en más de 1.000 M$. El proceso que suelen seguir consiste en apostar por un conjunto de startups, con tal de lograr que alguna se encarame hasta el estatus de unicornio, para después sacarla a bolsa o venderla a otra compañía, recuperarando con creces su arriesgada inversión inicial. Este largo proceso se encuadra en un mercado en la sombra, fuera del radar de las bolsas y de la mayoría de inversores.

Las fases del inicio y desarrollo del potencial unicornio son críticas, porque suelen requerir gran masa de capital para poder experimentar crecimiento rápido, aunque tengan cuantiosas pérdidas por el camino. Pero con la crisis del Covid-19, varios unicornios están cayendo por el precipicio.

El imparable crecimiento del Venture Capital

Actualmente, se estima que hay unos 450 unicornios a nivel global, con una valoración cercana a 1,3 billones de dólares. Aproximadamente, la mitad de ellos, están en USA y una cuarta parte en China. Según el semanario The Economist, la inversión en 2009 del Capital Riesgo en USA fue de 32.000 millones de dólares, mientras que en 2018 se disparó hasta alcanzar los 121.000 millones de dólares, nada menos que una inyección total de 822.000 millones de dólares durante 10 años en este ámbito financiero.

Una de las razones por las que la inversión en capital riesgo se ha incrementado tanto ha sido por la alta liquidez disponible en el mercado y la falta de alternativas con rentabilidad para poder conducirla. La renta fija proporcionaba una TIR muy baja y la renta variable estaba aparentemente cara, con las bolsas americanas cotizando en máximos históricos, antes de llegar el Covid-19. Otro aspecto a destacar es que existe una liga de primera división reservada a los super-unicornios (valoración mayor que 10.000 millones de dólares). Según CBInsights, los cinco mayores son los siguientes: Toutiao (ByteDance y TikTok), con 75.000 millones de dólares; Didi Chuxing, con 56.000 millones de dólares; Stripe, con 35.000 millones de dólares; Airnbnb, con 35.000 millones de dólares; y SpaceX, con 33.000 millones de dólares.

SpaceX, valorada en 33.000 millones de dólares, diseña, fabrica y lanza cohetes y astronaves.

Detección y despegue

Dar con un unicornio es una actividad de alto riesgo. Los fondos tienen una cesta con muchos candidatos, previamente filtrados de una cantidad muy superior de starups. La tasa de éxito para conseguir un unicornio, entre ese selecto grupo, sigue siendo baja. La mayoría de startups sucumbirán por el camino o serán absorbidas por alguna sociedad al descuento.

El tiempo medio que tarda en madurar una startup, hasta convertirse en un unicornio, después de varias rondas de aportación de capital, puede estimarse entre 6 a 9 años, aunque dependerá mucho del sector y circunstancias. La mayoría de unicornios están basados en una plataforma para generar interactividad entre los actores, intentando explotar al máximo las ventajas de red y escalabilidad de su modelo de negocio.

Esta es la razón por la que esas primeras fases son un factor clave. Con tal de beneficiarse de una escalabilidad rápida, se requiere inyectar mucho capital al inicio, en varias ocasiones, para subvencionar a ciertos actores que participan en la actividad de la plataforma. La idea es alcanzar esa base crítica, como sea, para entrar en un círculo virtuoso que permita conseguir el liderazgo del segmento de mercado y beneficios en el futuro. En el mercado de movilidad, por ejemplo, los conductores atraen a más conductores, que atraen a más clientes, y así sucesivamente, aumentando rápidamente el valor de la plataforma para la comunidad e impidiendo ocupar ese espacio a otros competidores.

Pero en el 2019 ya se comenzaron a detectar signos de saturación en este mercado VP. Varios unicornios consiguieron salir a bolsa (Uber, Lift, etc). Después, algunos perdieron valor e incluso aún persisten en mantener resultados negativos en su cuenta de resultados. Por ejemplo, Uber salió a bolsa, nada menos que con un 30% de descuento sobre su valoración inicial, antes de comenzar a cotizar. A eso hay que sumar otro 35% de pérdida posterior en las bolsas, hasta abril de 2020. No obstante, si una de estas compañías sigue con pérdidas en continuo, también puede indicar que los inversores aún le auguran un gran futuro y liderazgo en ese mercado.

Valoración de un unicornio

La valoración de las startups suele deducirse de cada una de las progresivas rondas de aportación de capital, multiplicando el número de acciones por el último precio unitario que se ha pagado. Estas colocaciones están cerradas a un número muy limitado de inversores, con un compromiso de mantener su inversión durante un periodo de tiempo prefijado (este mercado secundario es poco líquido).

Pero el sistema de rondas suele tener una letra pequeña integrada: cada ronda de financiación puede tener acciones con distintos derechos a las primeras, tanto en lo que se refiere al valor del voto en la junta de accionistas, como a ciertas protecciones en caso de liquidación de la compañía, entre otros aspectos. También influye el tipo de agente de mercado que entra o sale en cada ronda. Incluso hay veces que pueden efectuarse transacciones de títulos entre fondos distintos, pero de un mismo grupo inversor. Estas y otras peculiaridades complican y enturbian la valoración de los unicornios. En cualquier caso, si se produce la ansiada salida a bolsa, los nuevos inversores comprarán orientados por la valoración inicial, fruto de esas rondas y, especialmente, por las expectativas de crecimiento, según el mercado y producto.

Fuente: Integra IT

 ¿Unicornios tecnológicos?

Fue Aileen Lee, fundador de la empresa de capital riesgo Cowboy Ventures, quién en 2013 acuñó el término unicornio, con el propósito de expresar la dificultad de dar con este tipo de empresas y el encanto que, a su entender, atesoran. Conviene aclarar que hay unos pocos fondos VC que tienen mucho éxito en esta tarea, mientras que la mayoría quedan relegados con resultados mediocres (versus nivel de riesgo asumido) y otros con rendimientos negativos. Esto se debe a los siguientes factores: los mejores fondos VC atraen a las mejores startups al comienzo (y pueden elegir mejor), tienen un potente músculo financiero y cuentan con amplio know-how para ayudarlas en las fases de inicio y desarrollo. Por citar un ejemplo de los exitosos, Sequoia Capital es una de las firmas de VC más admiradas en esta particular industria financiera, con una cola de inversores a la espera de que abran otro fondo.

Muchos de los unicornios son empresas tecnológicas. Pero hay que tener precaución con el término tecnológico utilizado en este sector y en los medios de comunicación. Como se ha comentado líneas arriba, casi todas estas startups tienen un motor de interactividad basado en una plataforma y hacen uso intensivo de la tecnología. No obstante, si el producto o servicio que aflora de esas transacciones es más tecnología, hablamos de unicornios puramente tecnológicos (Pure-Tech), como la gestión de espacio en la nube o el pago electrónico, Para el resto, en muchos casos con servicios o productos físicos, hablamos de unicornios respaldados por tecnología (Tech-Driven). Aún y así, hay empresas difíciles de clasificar, especialmente si crecen y diversifican sus negocios.

Algunos ejemplos de unicornios Pure-Tech pueden ser: Snowflake (gestión de la nube), Coursera (formación online), PagerDuty (Fintech) o Zoom (teleconferencia), aunque esta última ya cotiza en bolsa desde 2019.

Sede central de Zoom en California

En cuanto a Tech-Driven, un popular unicornio es WeWork, un caso claro de compañía inmobiliaria, proveedor de espacios de oficina atractivos. Todo estaba preparado para su gran salida a bolsa en 2019, pero en el último momento, se suspendió toda la operación. La razón fue que inicialmente estaba valorada en 47.000 millones de dólares, pero los analistas e inversores del mercado determinaron que no superaba los 8.000 millones de dólares.

Con la crisis, muchos de estos unicornios se están enfrentando con dificultades. Lime, valorada en 2.400 millones de dólares, que opera en la economía compartida, alquilando patinetes eléctricos, sus patinetes están aparcados en el almacén. En este mismo sector de microtransporte compartido, la compañía Bird ha tenido que despedir a la tercera parte de su plantilla, con tal de preservar capital en estos tiempos.
Otro unicornio popular es OneWeb, que pretendía proporcionar un internet omnipresente en el planeta, utilizando tecnología de satélite con órbita baja, pero que ha hecho quiebra recientemente.

Aparentemente, las Pure-Tech parecen más inmunes que las Tech-Driven frente a una crisis como la actual. Algunos aseguran que los activos físicos tienen un coste más elevado que los digitales y eso termina impactando en los resultados empresariales durante ciertos periodos. Obviamente, hay de todo, como algunas empresas de comercio electrónico con productos físicos que están sorteando relativamente bien la actual crisis.

Conclusiones

Algunos tildan a esta industria de inversión VC como de mercado gris o en la sombra, lejos de mercados más líquidos y abiertos, como las bolsas, con valoraciones de los unicornios muy discutidas.

Después de un constante crecimiento, la industria de capital riesgo ya experimentó signos de saturación en 2019, a consecuencia de supuestas sobrevaloraciones de las compañías. El efecto de acumulación de liquidez en un mercado limitado de oportunidades ha podido inducir una inflación en las valoraciones de los unicornios.

Con la crisis del Covid-19, las salidas a bolsa se han paralizado y algunas sobrevaloraciones pueden aflorar rápido. Muchos unicornios pueden tener problemas financieros. Al final, los hay que están preparados para poder capear e incluso progresar en esta crisis, pero habrá otros que resultarán sensiblemente afectados. Estos últimos pueden requerir más capital, si es que sus propietarios y fondos todavía los respaldan, o enfrentarse con un panorama peor, entrando en quiebra, fusionados o adquiridos por terceros.