Lecciones que aprender de la crisis mundial de escasez de chips

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Neil Ballinger de EU Automation, analiza de qué forma la escasez mundial de chips puede enseñarnos una valiosa lección en lo que respecta a la gestión de recursos

Lecciones que aprender de la crisis mundial de escasez de chips

Un número cada vez mayor de consumidores se está viendo afectado por la escasez mundial de chips que actualmente aqueja al sector de la fabricación de electrónica. La cadena de suministro de semiconductores es única, pero hay ciertas lecciones que todos los fabricantes pueden aprender de sus defectos.

La crisis de chips que ha afectado a sectores de todo el mundo desde comienzos de 2020 parece que persistirá hasta al menos el segundo trimestre de 2022, según la empresa de investigación Gartner. El tiempo que lleva fabricar un solo semiconductor podría verse incrementado en seis meses, y hasta un año en el caso de los más complejos.

Esto seguirá teniendo consecuencias desastrosas en la producción y el suministro de dispositivos que contengan pantallas táctiles, sensores dactilares y microcontroladores, lo que afectará a sectores tan diversos como el de los videojuegos, la seguridad, los electrodomésticos y la automoción.

Una cadena de suministro única

Hay varias cuestiones sociopolíticas que han contribuido a la escasez de chips. La escalada de tensiones entre los Gobiernos de los EE. UU. y China hizo que este último hiciera acopio de volúmenes récord de chips, así como de equipos empleados para fabricarlos. Mientras tanto, los principales fabricantes de semiconductores han tenido que detener la producción debido a circunstancias imprevistas. La fábrica de producción de Samsung en Austin (Texas) se ha visto afectada por recientes cortes de electricidad provocados por un clima inusualmente frío, mientras que la fábrica de Renesas en Japón paró sus actividades después de un incendio.

Todo esto ocurrió al tiempo que la pandemia de COVID-19 incitaba tanto a consumidores como a empresas de todo el mundo a invertir en tecnología para mantenerse conectados. El resultado fue que la demanda pronto superó la oferta, lo que ha llevado a la situación actual.

Los episodios anteriores agudizaron los problemas que ya estaban presentes mucho antes de 2020, y eso es debido al carácter poco sostenible de la producción de chips. Mientras que algunas empresas, como Intel, diseñan y fabrican sus propios chips, el coste y la complejidad del proceso implica que el sector dependa de pocas instalaciones de fabricación de chips, también llamadas fundiciones o «fabs».

Esas instalaciones se encuentran predominantemente en Asia Sudoriental, por lo que aproximadamente tres cuartos de todos los chips mundiales proceden de China, Japón, Corea del Sur y Taiwán. En lo que respecta a semiconductores más complejos y avanzados, toda la producción mundial está prácticamente limitada a Corea del Sur y Taiwán.

La especialización geográfica ha conducido tradicionalmente a la excelencia tecnológica y ha ayudado a minimizar los costes de los consumidores, pero cuando las cadenas de suministro dependen tantísimo de un puñado de empresas ubicadas en tan solo una zona, inevitablemente surgen los problemas.

Diversificación

La buena noticia es que cada desafío trae consigo una lección. Los Gobiernos de todo el mundo están estimulando iniciativas para incrementar la autosuficiencia de los semiconductores y diversificar la cadena de suministro. En los EE. UU., gigantes de la fabricación como Amazon, Google, Apple y Microsoft han fundado la Coalición de Semiconductores en América (SIAC, por sus siglas en inglés), mientras que la UE está haciendo grandes inversiones en instalaciones y equipos nuevos con el fin de producir el 20 % del suministro mundial de chips para 2030.

Los fabricantes de todo el mundo también pueden aprender de la crisis mundial de chips. En épocas de inestabilidad socioeconómica, diversificar la cadena de suministro es clave. En este sentido, puede que a los fabricantes les vaya bien plantearse añadir empresas regionales y locales a sus listas de proveedores oficiales para minimizar los riesgos en caso de que surjan adversidades en una ubicación.

Otra buena estrategia consiste en invertir en tecnología que aumente la visibilidad en todos los nodos de la cadena de suministro a fin de que, cuando un nodo se vea afectado, los fabricantes puedan tener tiempo de reaccionar antes de que se produzca un peligroso efecto dominó.

En EU Automation creemos firmemente en la diversificación de las cadenas de suministro. Con centros en cuatro ubicaciones estratégicas —el Reino Unido, los EE. UU., Alemania y Singapur— y una red mundial de socios proveedores de confianza, podemos enviar una inmensa variedad de componentes de automatización a cualquier lugar del mundo en tiempo récord. Esto nos ha permitido superar con éxito la pandemia sin que haya impactado en nuestra capacidad para ayudar a los fabricantes cuando los equipos de vital importancia se averían y surgen periodos de inactividad.