Para tiempos difíciles, aliados robóticos en la producción

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Los sistemas de inspección automáticos integrados en la línea aportan innumerables ventajas a nivel de flexibilidad, calidad, eficiencia y optimización de costes de la producción. Joan Torres Flores, responsable del departamento de Aplicaciones y Servicio Técnico de Renishaw, entrega detalles de esta tecnología

Para tiempos difíciles, aliados robóticos en la producción

Una tribuna de Joan Torres Flores, responsable del departamento de Aplicaciones y Servicio Técnico de Renishaw

¿Cómo flexibilizar la línea de producción para responder al mercado? Joan Torres Flores, responsable del departamento de Aplicaciones y Servicio Técnico de Renishaw, explica las ventajas de incorporar un sistema de inspección automática en la línea

La COVID-19 ha impactado en nuestras vidas en formas que somos incapaces de predecir, no es para menos que volveremos a la nueva normalidad. De hecho, es probable que vayamos a notar estos cambios en todos los aspectos; ya hemos cambiado la manera de comprar, de consumir contenidos, el modo en que nos relacionamos con el trabajo o disfrutaremos de las vacaciones.

Pero antes mismo de que nos viéramos afectados por esta gran crisis, nosotros –compradores, clientes y usuarios— ya estábamos forzando cambios con profundas implicaciones en los procesos de fabricación de los bienes que consumimos, exigiendo más personalización, mejores prestaciones y precios más bajos. Estos atributos resultan muy difíciles de aglutinar en un único producto, especialmente si hablamos de artículos fabricados en serie a escala global. Además, todo esto ha llevado a que los productos tengan un ciclo de vida más corto.

Estas exigencias han influido en industrias tan dispares como la electrónica de consumo (tablets, ordenadores y móviles), la automoción y la aeronáutica, que se han visto obligadas a repensar la manera de hacer las cosas. Un ejemplo claro es que se habla cada vez más de líneas flexibles, aquellas capaces de fabricar más de una referencia sin la necesidad de implementar operaciones complejas cuando se pasa de una a otra. O lo que es lo mismo: con muy poca inversión permiten fabricar un componente completamente nuevo, para la cual no había sido diseñada.

Son líneas apoyadas en el uso de aliados autómatas, sistemas automatizados de control, inspección y verificación capaces de realizar y gestionar distintos procesos a la vez. Los sistemas de inspección automáticos integrados en la línea, permiten la rápida verificación de las piezas, asegurando así el control de la producción.

Una asunto imprescindible en este tipo de operativa es la capacidad que se otorgue a la línea para asegurar la correcta producción de cada uno de estos lotes diversos. Los calibres de comparación de alta velocidad, que permiten inspeccionar grandes series de piezas, son una buena alternativa para resolver este desafío.

Porque la clave para este tipo de líneas multifunción es su capacidad para controlar el proceso de fabricación, con independencia de la variación térmica, durante las 24 horas del día de forma ininterrumpida, con niveles muy altos de automatización. Por el mismo motivo, es crucial que el sistema esté habilitado para comunicarse con el resto de autómatas de la línea, enviar correcciones al control numérico en tiempo real y entregar información del proceso de producción al instante, lo que permite un acompañamiento manera telemática y desde cualquier lugar.

Contar con un calibre de alta velocidad permite, además, conseguir importantes ahorros de costes: la experiencia de Renishaw con esta tecnología muestra que es posible medir muchas referencias diferentes sin necesidad de costosos calibres a medida. Si se quiere añadir una nueva referencia solo es necesario crear un nuevo programa de medición y configurarlo en el entorno. Sus ventajas son aplicable a múltiples sectores industriales, aunque es en automoción, industria pesada, aeronáutica, armamento y electrónica, donde pueden medir el 100% de la producción con tiempos de ciclo cortos o aprovechando la flexibilidad del equipo, donde entregan todo su potencial.

Cuando el calibre se combina con un software de gestión y un robot para integrarlo en una célula automática, posibilita, además, que el operario se dedique a otras tareas. Lo mismo ocurre con las MMC: al medir el 100% de la producción en la línea, se puede espaciar el muestreo que se realiza en las salas de metrología.

La automatización es la clave para mejorar la productividad en entornos industriales tan competitivos. La diferencia es que hasta hace poco los avances eran muy claros en la automatización de las tareas de un proceso, y lo que vemos ahora es la automatización de las tomas de decisiones de este proceso. En este sentido, todas las inversiones propician, además de un incremento en la productividad, el retorno de la inversión en un período más corto.

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