Reflexiones de un headhunter industrial: y ahora... ¿Cómo liderar?

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¿Cómo ha de tomar sus decisiones un líder ante una incerteza absoluta sobre el futuro? Rodrigo Véliz, fundador de The Mill & Partners, aporta las claves para liderar en tiempos convulsos.

Reflexiones de un headhunter industrial: y ahora... ¿Cómo liderar?

Una tribuna de Rodrigo Véliz, fundador de The Mill & Partners

Nos encontramos ante una de las situaciones más inesperadas de nuestra vida. Hemos entendido lo vulnerables que somos ante un virus con una velocidad de propagación increíble y un sentimiento de incerteza en relación a la finalización de esta situación.

Personalmente, me fascina poder reflexionar y ser consciente del poder del mundo micro teniendo en mente La Guerra de los mundos, la novela de Herbert George Wells, donde la humanidad era salvada por bacterias. Pues bien, nos ha tocado a nosotros ser los protagonistas, y como siempre, la realidad supera a la ficción. Como seres humanos que somos, pienso que la incertidumbre actual es lo más complicado que debemos gestionar. No saber las respuestas en una situación de estas características nos plantea nuevos retos y sobre todo nuevas prioridades.

Esta crisis llega en uno de los momentos más críticos del panorama industrial donde la Industria 4.0 y la transformación digital están planteándonos retos de reinvención a velocidades de vértigo para poder ser competitivos en nuestro sector. Como líderes tenemos la obligación de tomar decisiones con toda la información disponible y la falta de información por la situación global nos afecta desestructurando nuestros procesos internos de evaluación de las situaciones. Sin duda, debemos focalizarnos en las cosas constructivas que nos ofrece esta pandemia y respetar (y también sufrir) las cosas destructivas que conlleva.

El sistema de liderazgo actual debido a la crisis del COVID19 debe contemplar el efecto mascarilla de oxígeno de un avión, es decir, primero se la debe colocar uno mismo para poder ayudar (liderar) a los demás. Sólo estando en facultades mentales y físicas óptimas seremos capaces de ayudar a nuestros equipos ya que estaremos preparados para darnos a los demás por un objetivo común. Es un hecho que todos somos líderes de nosotros mismos, y por ello tenemos una gran responsabilidad. Debemos liderar nuestra vida y nuestros proyectos fundamentales para aproximarnos a los de nuestra organización.

El trabajo interno individual es una de las características comunes que estoy identificando en los líderes de empresas con las que estoy hablando estos días. Una cuestión fundamental para la gestión de equipos donde el líder (figura muy buscada estos días) tiene un mantra propio para seguir reforzando sus valores y cargándose de actitud positiva (del tipo: me gustan las subidas, en caso de los runners).

Muchos líderes coinciden en sus focos principales de actuación en la gestión de la crisis son:

1) Las personas
2) Generar energía positiva
3) Transmitir claridad
4) Buscar la forma de entregar resultados

Uno de los mayores puntos positivos de la situación actual del estado de crisis es que estos cuatro conceptos se extienden a nivel transversal de la empresa. No se quedan en un silo exclusivo de la misma: la globalidad de las acciones están más presentes que nunca.

Por lo mismo, la crisis nos ayuda a reforzar que la transformación digital en nuestra empresa tiene que ser transversal, estamos avanzado en la digitalización de las empresas con pasos de gigante y lo estamos haciendo en todas las unidades de negocio, la digitalización a todos los niveles y sus procedimientos esta siendo el mayor experimento estos días de confinamiento. La percepción que cualquier transformación digital o crisis va de personas es algo que cada día se pone más de manifiesto en la gestión del liderazgo. Si hay una respuesta clara y contundente a todo esto es SÍ, esto va de personas.

Como líderes, además, debemos generar energía positiva con una sonrisa ENORME cada vez que se encienda la luz de nuestra cámara, tenemos el reto que nuestra actitud traspase la pantalla, es un nuevo reto que nos transporta de liderar en el face to face de la oficina a liderar a través de nuestra ventana al mundo medida en pulgadas. Si generamos energía recibiremos energía, esto es un acto bidireccional.

Liderar es transmitir claridad y esto lo conseguiremos mediante la comunicación trasparente y fluida. Ante la situación de incertidumbre global debemos utilizar nuestra cultura y valores de empresa para comunicarlos y asegurar que nos acompañan en la gestión de la crisis. Mantener informados a todos los miembros del equipo es fundamental. Genera implicación y tranquilidad.

Por último, pero no menos importante, es la forma de entregar resultados con un componente añadido nuevo: el cambio de prioridades en esos resultados. Estos días contemplamos agradecidos cómo algunas empresas se reinventan para dar resultados totalmente diferentes para los que se han concebido, dando un ejemplo de servicio a la comunidad. Casos donde la transformación del modelo productivo ha sido impecable, entregando outputs de calidad en tiempo record.

Hoy más que nunca, en este mundo cambiante a velocidad de vértigo, se requiere de un líder con una visión global, con un propósito definido y respaldado por la especialización.

Por todo ello liderar es responsabilidad de todos, donde la anticipación es una característica fundamental para salir de esta crisis. A liderar se aprende, se mejora, pero siempre con acción y sobre todo con generosidad.

Lideraré, erguido frente a todo… Lideraré, lideraré…

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