Mientras dura el apagón

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A partir de hoy lunes 30 de marzo, solo las actividades industriales esenciales pueden estar en marcha en España. Aunque parezca difícil, esta situación excepcional es una oportunidad para la gestión de las personas en las compañías. Marcos Xalabarder, director creativo de Story Lab invita a cultivar la conexión sincera entre los equipos.

Mientras dura el apagón

Marcos Xalabarder es director creativo de Story Lab

El impacto que el Covid-19 está teniendo en todo el mundo empresarial es inédito. No estábamos preparados para afrontar una situación tan exigente y de consecuencias imprevisibles. Es como si se hubiera producido un enorme apagón y no viéramos nada con claridad, lo cual nos lleva fácilmente a la incertidumbre y a la confusión.

Esta crisis tiene dos verdades: es inevitable y pasará. En primer lugar, no puedes hacer nada por cambiar la situación. Viene asi dada y afecta a todo el mundo, por lo que no tiene sentido lamentarse. En todo caso debemos intentar hacer lo mejor posible en las circunstancias que tenemos.

Y en segundo lugar, esta crisis pasará. Dejará cicatrices, pero pasará. Y cuando regrese la luz nos preguntaremos si podíamos haber hecho algo mejor durante la misma.

Está claro que hay cosas que no están en nuestro poder: no podemos salir a vender, no podemos poner en marcha las fábricas, no podemos ir a la oficina o reunirnos en un showroom. Pero el tema no es lo que ya no podemos hacer sino lo que sí podemos hacer ahora. Por ejemplo, hablar.

Recuerda que tan solo unas semanas atrás estabas sumergid@ en una vorágine de reuniones, decisiones, calendarios, tareas y deadlines. El ritmo frenético e inmediatista del mercado nos empujaba a reaccionar más que a planificar. Ibas tan rápido que no había lugar para lo que no fuera urgente e importante a la vez. ¿Cuántas veces te parabas a pensar con calma, a reflexionar, evaluar, escuchar a los demás?

Hay un tiempo para todo y este es el tiempo de la escucha y la reflexión. Y también el de la comunicación. Que estemos separados no quiere decir que no podamos conectar, todo lo contrario. Quizá es cuando más y mejor podamos conectar. Nos encontramos desprovistos de nuestra máscara habitual, de nuestros hábitos de combate. Somos más humanos y conscientes de nuestra vulnerabilidad. Es un momento perfecto para la comunicación y la escucha, para conectar con lo que realmente importa.

Por eso, en estos días es muy provechoso conectarse con tu equipo a través de una herramienta de videoconferencia. Pero no solo eso. La manera también es importante. Pregunta y escucha la respuesta. ¿Cuántas veces le has pedido la opinión sincera a tu equipo o te has interesado sinceramente por cómo les iba y qué necesitaban?

Pues bien, abraza esta oportunidad. Convoca reuniones a través de ZOOM, HANGOUT o SKYPE con tus equipos e invítales a evaluar. Les recibirás en el salón de tu casa y ellos te recibirán en la suya. Os encontraréis en un terreno privado, compartiendo algo sumamente íntimo y, a la vez, colectivo. Es en esta vulnerabilidad inevitable que se puede dar una conversación franca y más humana. Y, por tanto, más útil e inteligente. No importa el tema ni la razón de la charla. Simplemente hazlo, dos veces por semana si es posible. Reúnete con tus equipos y fomenta que lo hagan los demás. 'Pasa el micro' y asegúrate de que todo el mundo hable y comparta al menos una idea o sensación. Aprovecha para comunicarte con las personas, no solo con los empleados. Aprovecha para hacer preguntas y esperar la respuesta: ¿cómo estás? ¿Cómo iba el trabajo? ¿Qué habrías cambiado? ¿Qué necesitabas? ¿Cómo te sentías? ¿Qué podemos hacer para lidiar con las circunstancias? Resiste la tentación de contestar, de aleccionar, de quejarte. Escucha y recoge, da las gracias y reflexiona.

Esta es la oportunidad de desarrollar en tu empresa una cultura de la conexión y de la escucha, de la colaboración y de la transversalidad. Sin saberlo, estarás recogiendo oro. Quizá alguna piedra también, pero oro seguro.

Y cuando vuelva la luz, y toque regresar a la 'normalidad', que este oro sirva para recuperarse mucho más deprisa que quien, simplemente, yació en sus viejas costumbres.

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