Energía offshore: crecimiento exponencial

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La generación de energía eólica offshore está ganando protagonismo y se consolida como una solución eficiente, con mucho potencial de futuro.

Energía offshore: crecimiento exponencial

La energía eólica offshore vive un buen momento. Un ejemplo que marca esta tendencia es el proyecto que está a punto de entrar en servicio en Great Grimsby. En esta área geográfica singular, situada en el noreste de Inglaterra, la actividad offshore no es una novedad: en la década de los 50, por cada 8 empleos onshore existentes, uno estaba mar adentro.

Esta estructura del mercado laboral estaba condicionada por la  existencia de una de las industrias pesqueras mayores del mundo: un enorme puerto, una gran flota de barcos y una  potente industria que fabricaba y suministraba equipamiento diverso y especializado, además de un nutrido tejido de servicios. En definitiva, un cluster virtuoso de la época.

Pero, con el paso del tiempo, se torcieron las cosas. Su industria fue a menos y la actividad económica se redujo muy sensiblemente;  ahora tiene una de las tasas de desempleo más altas del Reino Unido. Sus habitantes no dudan en achacar el origen de sus males a las cuotas de pesca que impuso la Unión Europea. En este contexto, no es extraño que sea una zona mayoritariamente pro-Brexit.

No obstante, puede que a Great Grimsby le aguarde una segunda oportunidad. Al estar emplazada en la misma entrada del estuario de Humber (Lincolnshire), tiene un acceso privilegiado al macroparque eólico Hornsea One, que está terminándose de construirá 120 km mar adentro. En el 2020, la instalación se convertirá en la Wind Farm offshore más grande del mundo. Dispondrá de 174 aerogeneradores, distribuidos en un gran área de 407 km2. Cada turbina generará cerca de 7 MW, soportada por torres de hasta 190 metros de altura, suficiente para proporcionar 1,2 GW y  poder suministrar energía verde a más de un millón de hogares.

Ubicación del macroparque eólico Hornsea One

El Mar del Norte ofrece ventajas atractivas para la generación de energía eólica respecto a otras opciones terrestres: abunda tanto el viento como el espacio libre. Además, esas instalaciones no parece que tengan que molestar a ningún vecino próximo, a pesar de su gran tamaño.

La danesa Orsted, es la gestora del proyecto, lo que contribuye a intensificar su presencia en el mercado de energía británico. Siemens-Gamesa ha suministrado las  turbinas. Además, esta última ha construido en la zona una fábrica que produce palas de aerogeneradores, concretamente en la localidad de Hull. Precisamente, ya empiezan a fabricar palas de tamaños superiores a las utilizadas en Hornsea One, con longitudes de hasta 167 metros, para ser utilizadas en un nuevo proyecto denominado Hornsea Two, aún más ambicioso en potencia y dimensiones que el primero.

Se aprecia como el puerto recupera parte de actividad, cargando barcos con multitud de componentes, necesarios para ensamblar todas las instalaciones y equipos mar adentro.

En paralelo, se lleva a cabo el tendido de los cables para transporte de energía, además de la construcción de subestaciones terrestres en la zona, con tal de canalizar esa energía verde a la red principal. Estas acometidas ya están dimensionadas para poder dar servicio a futuros parques eólicos.

En Great Grimsby se está creando un potente ecosistema orientado a la energía offshore, que ya genera muchos puestos de trabajo, tanto en conocimiento y construcción, como en gestión operativa.

Sin duda, proyectos así son necesarios para que Gran Bretaña pueda cumplir con su objetivo de cero emisiones netas en el año 2050. En la actualidad, los británicos ya tienen la mayor generación eólica offshore del mundo; su  crecimiento se ha multiplicado veinte veces durante la última década. Parte del éxito se debe a una apuesta clara del gobierno por la energía offshore, con una serie de políticas en varios ámbitos que  favorecen su desarrollo. Con tal de inducir nuevos proyectos, parece que se llevarán a cabo series de subastas de licencias para  parques eólicos, con una cadencia de dos años. Una consecuencia derivada de estas acciones es que los precios de la energía descienden progresivamente; en el 2015, el resultado de las subastas fue de 144.39 libras/MW/h (cifra comprometida con Orsted), mientras, que transcurridos dos años, el precio se redujo a la tercera parte. Hay varios países que toman nota y estudian nuevas fórmulas inspiradas en el éxito británico.

Durante la década de los 50, en Great Grimsby se jactaban de tener la mayor fábrica de hielo del planeta, con tal de satisfacer las cantidades ingentes de materia blanca que precisaba su industria. La zona se despierta y parece  aspirar de nuevo a conseguir nuevos hitos, aunque esta vez de forma más modesta y contenida que en su glorioso pasado.