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Cómo invertir en tecnología 5G


Invertir en 5G es una opción que puede ser interesante. Esta red inalámbrica será extremadamente rápida y de baja latencia, favoreciendo el impulso de cuantiosas iniciativas. Aquí una propuesta de roadmap para la inversión.

Cómo invertir en tecnología 5G

Por el momento, las empresas con actividades primarias 5G aún no han podido beneficiarse económicamente, salvo en algunas excepciones. No obstante, su potencial es enorme a medio plazo con campos como la potenciación de la Industria 4.0, el despliegue masivo de dispositivos IoT, la aparición de móviles con nuevas funcionalidades, un mayor crecimiento de la realidad virtual/aumentada o coches autónomos hiperconectados, entre otras posibilidades.

Fase 0: estrategia

Si se desea invertir en 5G, hay varias alternativas. Se puede acudir a fondos de inversión, ETFs o iniciativas Private Equity, enfocadas implícita o explícitamente a este mercado. Pero también se puede optar por una selección directa de determinadas empresas, que presumiblemente van a beneficiarse 5G.

En este artículo se apuesta por construir una cartera discreta de valores 5G. Visto desde otra perspectiva, vamos a llevar a cabo un ejercicio de lo que haría un gestor de cartera o de un hipotético fondo de inversión temático 5G. En cualquier caso, se empieza desde cero y se seleccionan compañías que vayan a beneficiarse de la actividad 5G de forma relativamente directa.

La construcción de la cartera se efectuará en tres fases. A medida que se desplieguen en el tiempo, la cesta de valores se irá ampliando progresivamente. Posteriormente, el proceso de construcción quedará finalizado; pero con el tiempo, se tendrán que introducir ajustes en función de los objetivos y limitaciones de la cartera.

Fase 1: chips y verificación

Para empezar, habrá que invertir en lo más imprescindible para que la red comience a funcionar: circuitos integrados o modems 5G. Son chips complejos y multimodales (capaces de operar con distintas redes, no sólo 5G), basados en potentes procesadores que gestionan la conectividad. Estos módems descargan a la CPU principal del dispositivo de una intensa actividad (un terminal móvil, por ejemplo), que podría llegar a consumir múltiples recursos del procesador principal. Ya están operativos los primeros chips 5G y continuarán apareciendo nuevas y evolucionadas versiones en el futuro.

En este apartado, el líder destacado es la americana Qualcomm, que dispone de un potente portafolio de soluciones y patentes. Qualcomm tiene un curioso y eficiente modelo para gestión de ingresos de propiedad intelectual: no los percibe con la venta del chip, sino cuando se vende el dispositivo que integra su modem (con una cantidad relacionada con su precio). Esto hace que pueda beneficiarse de otras mejoras que se introduzcan en el móvil y que pueden ser ajenas a su tecnología (cámara, pantalla, etc).

Para valorar la fortaleza de Qualcomm en este mercado, basta decir que Apple se planteó cambiar de proveedor de módems…, pero no lo consiguió. Se decidieron por Intel, el mayor fabricante de semiconductores. De hecho, para ambas compañías parecía una fórmula ganadora. Entrar en el mercado de modems 5G resultaba ser una opción atractiva para Intel, dado que la ley de Moore toca a su fin y los costes de I+D se disparan para nuevas generaciones de procesadores, además de dilatar su lanzamiento con el tiempo. Pero el pasado mes de abril saltó la sorpresa: Apple dio marcha atrás y volverá a utilizar los chips de Qualcomm, ya que parece que Intel no podría cumplir con los plazos estipulados.

También pueden incluirse en esta primera fase a otros proveedores de componentes, como MediaTek, Broadcom, Skyworks, Qorvo o Xilinx, por ejemplo.
Un grupo interesante de compañías en esta etapa son las que ofrecen instrumentos de medida y verificación para tecnología 5G, imprescindibles para diseñar y validar productos. Sus instrumentos serán utilizados por fabricantes de circuitos integrados o terminales móviles. Empresas como la alemana Rohde & Schwarz o la japonesa Anritsu, están bien posicionadas en este segmento. Posiblemente, son estas compañías las que ya están obteniendo beneficios directos originados de actividades 5G.

Fase 2: equipos e infraestructura

En la siguiente etapa de mercado, nos enfocamos en los proveedores de equipos que utilizarán los módems, junto con el hardware y software necesario que posibilite el despliegue 5G. Sin duda, la compañía aventajada del grupo es la china Huawei. No obstante, las recientes tensiones en materia de seguridad y disputa comercial entre USA y China pueden limitar significativamente el avance de esta empresa china y, por ende, trastocar los planes de muchas compañías que iban a integrar sus productos. Si esto se produce, implicará un retraso en el despliegue efectivo del 5G. En este escenario, las candidatos naturales para beneficiarse de tal situación son las europeas Ericsson y Nokia. Sin embargo, estas empresas también quedan expuestas a perder su cuota de negocio en el mercado chino, una fuente importante de sus ingresos.
Además, hay que contemplar en esta etapa a proveedores de torres de comunicación e infraestructura, como es el caso de Cellnex, American Tower, Crown Castle o Inwit, por citar algunos.

Fase 3: operadores, terminales, B2B y B2C

Será en la tercera fase cuando ya se incorporarán un amplio abanico de compañías que comercializarán productos y servicios heterogéneos 5G. Un grupo de ellas está formado por operadoras de telefonía: AT&T, China Mobile, Deutche Telekom, NTT, Orange, Sprint, Telefónica, Verizon o Vodafone, entre otras. Muchas de ellas ya han acudido a las subastas de frecuencias que se llevan a cabo en distintos países, un proceso que aún sigue en marcha. Obtener estas licencias de frecuencias es imprescindible para operar, las cuales tienen un coste elevado de inversión y periodos largos de recuperación del capital. Para el espectro 5G hay más grupos de frecuencias y están más dispersos que en subastas anteriores de 4G y 3G.

En esta etapa también hay que contar con el grupo que forman los fabricantes de terminales y dispositivos móviles, como Apple, Huawei, Samsung, ZTE o Xiaomi, por citar algunos.

Además, hay que contemplar a empresas que ofrecerán servicios orientados a la red y a los actores que la orquestan (B2B y B2C) como, por ejemplo, gestoras de tráfico de datos y seguridad, analítica de servicio o desarrolladores de aplicaciones varias, muchas de ellas de nueva concepción.

Reflexiones y consideraciones

En cualquier caso, para invertir en 5G será determinante prestar atención al timing de cada una de estas fases y al solapamiento que se producirá entre ellas. Además, puede haber retrasos en el despliegue de cada una de las fases que deben de tenerse en cuenta. A continuación, se hacen algunas consideraciones.

Actualmente, ya operan sistemas 5G a modo de prueba o con escala reducida. En este inicio, las prestaciones técnicas están muy lejos del potencial de 5G. El verdadero arranque comercial debería de producirse a partir del 2020, con un despliegue masivo entre 2022 y 2025, para luego continuar creciendo. Es entonces cuando se operará con prestaciones técnicas elevadas. Hay que tener en cuenta que muchas de estas empresas recogerán beneficios diferidos en el tiempo, en cuanto a su procedencia de una actividad estricta 5G. Se pueden estimar retrasos de un año, pero este tiempo puede variar ampliamente en función de cada caso.

Durante las dos primeras fases, los márgenes se perfilan muy atractivos para las compañías. En las siguientes etapas, hay más variables que entran en juego, dado que hablamos de grandes inversiones a largo plazo. De hecho, la utilización de varias frecuencias, la fragmentación geográfica, la competencia existente y la sincronización en el despliegue de la infraestructura y aplicaciones, pueden repercutir significativamente en los resultados de las empresas. Tampoco nos podemos olvidar de la incertidumbre inducida por las tensiones entre USA y China, que podrían condicionar sensiblemente el desarrollo del mercado y, por lo tanto, inducir retrasos en el despliegue (de unos meses a un año, por ejemplo).

Hay que precisar que se han nombrado compañías con exposición relativamente directa al 5G, pero hay muchas más. Adicionalmente, se podrían incluir las que ofrecen infraestructura y servicios en la nube, como Intel (CPUs de servidores), Amazon, Google, Microsoft, IBM, etc. Además, se añadirán miles de empresas en múltiples sectores, que también se beneficiarán de esta tecnología a medida que el mercado se vaya desarrollando.

Con el tiempo habrá que ir ajustando la cartera en función de distintas variables. Se pueden fijar ciertos criterios al inicio, como por ejemplo: clases de activos, límite de compañías por grupo, mínimos de capitalización por empresa, zonas geográficas, etc. También se puede optar por ajustar el riesgo en función de una determinada volatilidad máxima tolerada, por ejemplo (teniendo en cuenta los históricos de cada compañía). En cualquier caso, como se desprende de lo comentado, el inversor está a tiempo de posicionarse en 5G, además de poder elegir entre un amplio espectro de activos para implementar la cartera.