Crisis energética en Europa: malabarismos para la industria

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En los tiempos de crisis vale la pena observar el mercado de maquinaria usada ya que muchas empresas quieren recuperar liquidez con la venta de las máquinas que ya no usan.

Crisis energética en Europa: malabarismos para la industria

El papel la Unión Europea como paladín del clima también tiene sus inconvenientes, por su gran dependencia del gas para el abastecimiento energético. La consecuencia de la guerra de Ucrania es el fuerte aumento en los precios del gas y de la electricidad; una salida de la crisis es tema de conversaciones políticas, pero desde la industria aún no se ve nada concreto. La subida de los costes amenaza ahora con una oleada de insolvencias. ¿Cuáles son los retos para las empresas del sector industrial y cómo pueden ayudar las máquinas usadas?

La hoja de ruta de la Unión Europea estaba trazada: hasta el 2050, los Estados miembros alcanzarían la neutralidad climática. Los gases invernadero se reducirían, se generarían «trabajos verdes» y se contribuiría a la ralentización del aumento de la temperatura de la superficie terrestre. Uno de los puntos más importantes es el cambio hacia fuentes de energía renovable: generar energía del sol, del viento y de la fuerza del agua, y no del carbón ni del gas.

Pero el cambio energético en Europa dista mucho de estar tan avanzado como debería. La población protesta contra los aerogeneradores, las obras para los cambios se eternizan por la pesada gestión de autorizaciones y falta mano de obra especializada y materiales para la implementación.

La frenada repentina del cambio energético

A principios de 2022, una nueva piedra hizo chirriar el molino de los objetivos climáticos. En febrero empezó la guerra en Ucrania, que trajo una larga serie de consecuencias. Las cadenas de suministros sucumbieron, hubo escasez de materias primas y los precios subieron notablemente. La deficiencia en el abastecimiento, que aún no se puede suplir con energía sostenible, se hace más patente por la interrupción del suministro del gas de Rusia. Hubo que importar el gas de otras regiones, lo que tuvo por consecuencia una gran subida en el precio. Y como el precio de la electricidad está íntimamente ligado al coste del gas, también sube.

Pero muchas empresas dependen de la electricidad, del gas, del carbón y del gasóleo para su producción, y el cambio energético, que iba a suponer un respaldo, ahora se ha transformado en un problema.

Las empresas, en modo ahorro

Todos claman por la salida de la crisis. Los gobiernos intentan mitigar la crisis con la limitación de precios, la reducción de costes, los pagos directos a la población y prórrogas para las energéticas en la salida de la energía nuclear y del carbón. Porque los costes elevados de la energía hacen peligrar a muchas empresas y la oleada de insolvencias que ya se esperaba por la pandemia del coronavirus amenaza con hacerse realidad.

Ya sea para procesos de secado, hornos de reverbero o de calcinación u otros procesos de acabado, muchas empresas dependen del gas y tienen que subir los precios de su oferta para cubrir los costes añadidos. Pero el encarecimiento repele a los posibles clientes. Como consecuencia de ello, muchas empresas dejan de ser competitivas.

Según una encuesta de la VDMA (Asociación Alemana de la Industria de Ingeniería Mecánica), el suministro de energía causa problemas al 90 % de las empresas y más de la mitad parte de un empeoramiento de la situación. Las empresas, actualmente, tratan de ahorrar gas y electricidad sin incurrir en recortes excesivos en la producción, pero el margen para el ahorro es limitado.

Máquinas usadas como alternativa en la crisis

Una estanflación condicionada por las cadenas de suministros interrumpidas y los precios elevados de la energía significa un peligro agudo de insolvencia para muchas empresas. Además, Europa pierde atractivo como ubicación industrial, las empresas con mayor consumo energético no tienen alicientes para consolidar aquí su producción. Aumenta la presión sobre las empresas para su reestructuración. Hay que adaptar las líneas de producción y las máquinas nuevas necesitan un diseño de mayor eficiencia energética.

Pero, al igual que las empresas productoras, los fabricantes de maquinaria también se ven afectados por la crisis y los precios, y las listas de espera para máquinas nuevas se disparan. Por tanto, muchas empresas tienen que desechar la posibilidad de una nueva adquisición.

En los tiempos de crisis, más que nunca, vale la pena observar el mercado de maquinaria usada. Muchas empresas quieren recuperar liquidez con la venta de las máquinas que ya no usan. La oferta en las plataformas de subastas como Surplex aumenta y también se pueden conseguir máquinas modernas y bien conservadas de los más diversos sectores, como el metal, la madera y la construcción, a precios asequibles.

Desde la gestión hasta el envío y el pago, los compradores se ven acompañados en cada paso de la adquisición de la máquina por especialistas experimentados, lo que les permite encontrar la mejor oferta para su empresa. Esto les aporta nuevas capacidades para capear la crisis energética y emprender el año nuevo reforzados, a pesar de la complicada situación del sector de la maquinaria.




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