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¿Qué hace Seat para ser 4.0?


Cuatro claves que impulsa hoy la automovilística para hacer realidad el paradigma de fabricación digital. No es el único camino, sin embargo, se demuestra altamente efectivo.

¿Qué hace Seat para ser 4.0?

Si en la vida cotidiana no hemos vivido como un gran esfuerzo la evolución tecnológica, ¿por qué en la industria debería ser diferente? Con esta reflexión, Laura Carnicero, gerente de Formación de Seat y directora de la Escuela de Aprendices de la compañía, puso de manifiesto la paradoja bajo la que se encuentra una parte importante de las empresas productivas más avanzadas.

La afirmación, lanzada durante la jornada inaugural del Salón Internacional Innova, forma parte de la constatación de que si hasta ahora los cambios de la industria impactaban en la sociedad, en la cuarta revolución es justo al revés: ¿es realmente innovador hacer mantenimiento predictivo con una tablet? ¡No! En la calle todos están utilizando estos dispositivos, lo que nos demuestra que hemos de acelerar el paso”, comenta la responsable de formación de Seat.

- Convivencia. La visión de la automovilística es la evolución racionalizada: “¿Desaparecerán los robots tradicionales? Por supuesto que no. Los robots colaborativos aportan otras competencias y ambas tecnologías trabajarán mano a mano con la fuerza humana”. Y lo mismo pasa con otras propuestas: el transporte autónomo convive con los carriles de toda la vida donde ya se está utilizando la realidad aumentada. Porque en Seat esta tecnología ya se utiliza para personalizar los coches en la misma línea de montaje –con unas lentes que destacan aquellos componentes que han de ensamblarse en determinado coche– o para ver el estado de las operaciones de mantenimiento sobre los planos de la planta a través de una tablet. “Este es el gran cambio que necesitamos a nivel de talento: que las empresas industriales sean capaces de entender cómo han de convivir los operarios con los avances tecnológicos para poder formarles y sacar mejor partido de sus inversiones”.

- Formación in-house. Carnicero utilizó la expresión “poder formarles”. Y no es casualidad. Para José María Borda, director general de Sisteplant, también participante en la sesión, la evolución de los modelos de formación profesional y técnica de nivel superior está siendo “torpe y lenta” si se compara con las necesidades que tiene la industria. Convencido que hasta la fecha España ha malgastado el dinero dedicado a la FP –“somos el país europeo número 19 en formación y publicamos apenas una sexta  parte de las patentes que cada año se registran en Estados Unidos”­–, para el ejecutivo la única solución pasa por que cada compañía reconozca lo que necesita y hacerse responsable de la formación multidisciplinar de sus empleados.

La firma automovilística trabaja en esa línea. “El convenio colectivo contempla acciones para que los empleados entiendan cuál es el impacto de la industria 4.0 en sus tareas”, explica Laura Carnicero. A partir de ahí, concienciación y especialización. Porque para Carnicero, “la mejor organización no será la que tenga mejores procesos, sino aquella que tengan las personas que mejor aprendan”.

- Utilizar el software como facilitador, no como producto. Si se piensa en la empresa automovilística, puede parecer sencillo la evolución hacia el paradigma digital dado su alto grado de digitalización. Siendo una afirmación cierta, tampoco es todo ventajas para la industria de la automoción: el segmento se encuentra ante el desafío de optimizar procesos ya de por sí altamente avanzados con la complejidad tecnológica que ello demanda. Para Fernando Pérez, responsable de automatización para Cataluña de Siemens industria, la clave pasa por repensar no solo los modelos de negocio, sino los modelos de colaboración tecnológica: ¿Por qué no tener una maquinaria por la que paguemos según productividad, de la misma manera que ya funcionan en las empresas muchas fotocopias? O, ¿por qué no apostar por la ejecución de los procesos de diseño y desarrollo de manera simultánea?

Seat ya está en ello. En una colaboración con Siemens, la fábrica de Martorell ha puesto en marcha lo que se conoce como Twin Digital, que según detalló Pérez “permitirá reducir en cinco semanas el proceso de fabricación del modelo A1”. La propuesta se basa en la simulación altamente realista que hace evolucionar los procesos de fabricación, desde el diseño mismo del producto, desde una dinámica de procesos serializados –uno después del otro– a un formato donde gracias al software de simulación es posible realizar las fases de desarrollo de manera simultánea: diseño de producto multitask, planificación de la producción simulada, ingeniería de producción con mecatrónica, virtual comissioning, etc.

“Twin digital permite acortar el tiempo de la fabricación serializada”, explican desde Siemens. “Los procesos de desarrollo secuenciales están muertos, vamos hacia un modelo de fabricación en paralelo”. En esta propuesta, los procesos están supervisados por una única plataforma, por lo que, en opinión de Pérez, los clientes tendrán que apostar “con quien te vas a casar, para lo bueno y para lo malo”. En este nuevo escenario, el grado de implicación del proveedor en el proceso industrial es enorme: “la industria se adaptará al software, no al revés, como ya ocurrió en su día con el ERP”.

Pero más allá de la tecnología específica implicada, Fernando Pérez apunta a un aspecto clave de la inversión tecnológica: “El gemelo digital es una decisión corporativa estratégica, que implica años de evolución tecnológica de la planta”. En ese sentido, es consciente que no toda la industria está preparada para lo propuesta, o que no toda la industria pueda asumirla por el coste y el ROI que tiene, sin embargo, recomienda que cada compañía haga un análisis de qué es lo que necesita realmente y comience a trabajar con pilotos. “Con un coste accesible, los pilotos ayudan a intuir cómo de radical puede ser la mejora en la producción”, señaló.

- Pensar en la planta como la fábrica humana. La experiencia de Sisteplant en todos los proyectos de digitalización industrial que ha llevado a cabo ha demostrado que la transversalidad de la iniciativa y la conciencia de que esto no va solo de tecnología, sino también de personas, son dos requisitos para el éxito, tal y como lo está demostrando Seat. “Deben participar los directivos, los cuadros y los operarios para aplicar los conocimientos y las tecnologías habilitadoras del mercado si queremos hacer realidad la industria 4.0”.

De la misma manera, en las grandes inversiones tecnológicas, los operarios tienen un protagonismo particular: “los empleados han de implicarse en la adopción tecnológica”, comenta Laura Carnicero. “Son ellos los que mejor conocen la operativa, por tanto, son imprescindibles para tomar las decisiones de inversión que requiere la industria 4.0. No se puede invertir sin escucharles”.

Para José María Borda de Sisteplant, uno de los principales objetivos ha de ser trabajar con las personas, fomentar el talento multidisciplinar y abrirse a perfiles que hoy están alejados de las compañías industriales –matemáticos, analistas y, por qué no, perfiles del ámbito humanístico– que tengan en común un único requisito: conocimientos o, como mínimo, una estructura mental del ámbito de la programación. “Así como hoy no te planteas contratar a nadie que no sepa leer ni escribir, de aquí a diez años será impensable tener en tu equipo a una persona que no entienda o razone como programador”, vaticinó Fernando Pérez de Siemens. En Seat, en su Escuela de Aprendices, es una de las prioridades: “necesitamos talento capaz de impulsar la evolución de nuestro negocio y lo estamos preparando desde ya”.

El impacto de la apuesta 4.0

En 2016, Seat obtuvo los mejores resultados financieros de su historia. La compañía concluyó el ejercicio con un beneficio operativo de 143 millones de euros y un beneficio después de impuestos, y antes de efectos extraordinarios, de 232 millones. “Un mayor volumen de ventas, un mix más alto y la optimización de costes nos han conducido hacia la rentabilidad”, explicó el presidente de la automovilística, Luca de Meo, durante la presentación de los resultados financieros el pasado marzo. “Seat se ha convertido en una compañía sólida que ha pasado claramente de una fase de recuperación a una de consolidación y ahora se está preparando para el desarrollo y el crecimiento”, añadiendo que “2017 es un año muy especial: el Ibiza y el Arona acelerarán este proceso, por lo que estamos preparados para llevar a Seat a otro nivel”.