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¿Qué será de los empleos con la robotización?


Una nueva revolución, la digital, y un nuevo cambio en los equilibrios del trabajo. Aún está por verse el impacto que tendrá, lo que es innegable, es que el cambio está en marcha.

¿Qué será de los empleos con la robotización?

Acabo de leer un trabajo realizado por McKinsey & Company titulado "Empleos perdidos, empleos ganados: las transiciones de la mano de obra en un periodo de automatización" en el que se intenta valorar el impacto de la robotización y la inteligencia artificial sobre el empleo desde ahora hasta 2030. Un laudable ejercicio de prospección, nadie puede negarlo.

El estudio se ha realizado sobre economías de 46 países que suponen en torno del 90% del PIB mundial. Se ha centrado en 800 ocupaciones profesionales y contempla diferentes escenarios en función de la rapidez o no de la adopción de la automatización en cada país.

La verdad es que la historia nos enseña como los desarrollos técnicos han incidido siempre en el mundo del trabajo. Basta señalar como la revolución industrial generó un gran éxodo rural en el que los trabajadores agrícolas pasaron a convertirse en trabajadores industriales o, mucho más cercano, como la externalización ha producido un auténtico proceso de desindustrialización en los países desarrollados. No es arriesgado pues afirmar que la acelerada digitalización y automatización en casi todos los sectores económicos sea la siguiente gran transición hacia un nuevo panorama laboral.

Recuerdo cuando a los inicios de la introducción de los robots en la industria les dábamos la bienvenida por las posibilidades de liberación de los trabajos duros y repetitivos que nos ofrecían. Mucho ha cambiado el panorama desde entonces. Ahora sabemos que no sólo estas tareas estarán afectadas por la automatización. La llegada de la inteligencia artificial y de nuevos algoritmos hacen que sea posible la automatización también de puestos de trabajo mucho más cualificados.

Una de las conclusiones del estudio es que si tenemos en cuenta la tecnología actual, si bien sólo un 5% de actividades son susceptibles de una automatización total, un 60% de las ocupaciones profesionales verán robotizadas como mínimo un 30% de sus actividades o resueltas mediante inteligencia artificial. Mi pregunta es, ¿qué porcentaje de puestos de trabajo se perderán como consecuencia? El estudio no da respuesta en este sentido pero si señala que entre 4.000 y 8.000 millones de personas deberán buscar nuevos trabajos, teniendo que cambiar muchos de ellos de categoría profesional y adquirir nuevas competencias. Cajeros y conductores son de las profesiones más afectadas.

Y... ¿Cuáles son las profesiones con menos peligro? Pues las que precisan competencias sociales, emocionales y creativas. En realidad todas aquellas profesiones que exigen tener capacidad de dar respuestas ante cambios imprevisibles del entorno. El informe pone como ejemplo de estos últimos a los jardineros, lampistas, cuidado de niños o de ancianos. Yo añadiría peluqueros, ¿no creen?

De todos modos, los redactores del informe han decidido tranquilizar al personal. "La automatización no terminará con los seres humanos relegados a la obsolescencia ni llevará a una vertiginosa ascensión del desempleo", afirma, porque paralelamente se incrementará la demanda de especialistas en ingeniería, analistas, matemáticos... mientras verán el día nuevas profesiones hoy desconocidas.

Por otra parte, siguiendo con su voluntarioso optimismo, los redactores del informe afirman que gracias a la mayor productividad, los salarios subirán de modo que aumentará la demanda en el caso de profesiones artísticas y en el sector del ocio de forma que a la lista anterior habrá que añadir las diversas profesiones ligadas al teatro, cine, etc.

Entre otras muchas consideraciones el informe señala que el problema será más grave para los países desarrollados que para los emergentes donde, gracias a tener salarios bajos, la automatización puede resultar económicamente menos rentable, afirmando que mientras Japón experimentaría el 26% de las actividades automatizadas en el año 2030, la India alcanzaría sólo un 9%. De aquí una sorprendente conclusión: si bien es probable que las clases medias de los países desarrollados se lleven la peor parte de la robotización, las de los países emergentes podrían prosperar con las crecientes necesidades de trabajadores en materias de educación, recreación, servicios financieros o telecomunicaciones.

El estudio termina con estas palabras: "La historia muestra muchos ejemplos de países que han navegado con éxito por las olas de cambio tecnológico invirtiendo en su fuerza de trabajo y adaptando políticas, instituciones y modelos económicos a la nueva era. Esperamos que este informe inspire a los líderes a seguir esta dirección de nuevo".

Que así sea.