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La batería más grande del mundo (Parte 2)


Después que Tesla anunciara que construirá la bateria más grande comienza a visualizarse la creación de un lucrativo mercado que mezcla tradición e innovación: el litio.

La batería más grande del mundo (Parte 2)

Las baterías de litio son necesarias para equipar tanto vehículos eléctricos como un gran número de dispositivos de diversa índole. Está previsto que su consumo aumente sensiblemente en los próximos años, especialmente fomentado por la eclosión del IoT y las nuevas aplicaciones que vayan apareciendo. Esta tribuna se centra en el litio y tiene directa relación con la publicada hace algunos días sobre la bateria más grande del mundo, pero hay que recordar que estas baterías también suelen incorporar otros materiales distintos, como son: cobalto, manganeso, grafito, aluminio o níquel, por ejemplo.

La producción de litio no está ausente de dificultades y el precio de mercado no para de aumentar. Australia es el mayor productor, seguido por Chile y Argentina (estos últimos tienen las mayores reservas estimadas). Países como China, Canadá, México y USA, entre otros, también tienen proyectos ya operativos o que se encuentran en distintas fases de prospección, evaluación y ejecución. De cualquier forma, hay pocas explotaciones a nivel mundial y la incorporación de una nueva explotación en el mercado es un proceso lento.

La economía de extracción varía sensiblemente en función del área geográfica. Por lo general, en las regiones áridas suramericanas, que disponen de bastas llanuras salinas, la extracción resulta más sencilla y económica, comparado con otras regiones, en las que se tiene que extraer desde cotas más profundas de la tierra.

El primer caso se beneficia de un proceso muy conocido y asequible, basado en la gestión de salmueras y una fase de evaporación solar (las inclemencias del tiempo suelen incidir en la eficiencia productiva a lo largo del año). En el segundo caso, el proceso estaría más asimilado con la minería tradicional. Para tener una idea genérica a nivel económico de lo que ambas opciones representan, en el segundo caso el coste puede llegar a duplicarse frente al primero, aunque hay muchas disparidades.

En el mercado, tal como se ha comentado, los precios de la materia prima se han disparado. Por una tonelada de carbonato de litio en el año 2011 se pagaban 4.000 dólares. Hoy el precio supera los 14.000. Este dinamismo hace que hayan aparecido algunas decenas de iniciativas en varios lugares del mundo, que planean comenzar su operación en los próximos años. Muchos de estos proyectos están enmarcados en el segundo caso de extracción que hemos comentado. De hecho, la proyección de oferta agregada, en cuanto a la capacidad productiva, se hace imprescindible para poder mantener el ritmo de demanda potencial estimada.

Con estos mimbres, se atisban dificultades a tener en cuenta, por lo menos para los inversores. La experiencia reciente pone de manifiesto que en varias instalaciones de litio no se llega a obtener el 100% del rendimiento estimado al inicio del proyecto, debido a distintos factores extrínsecos e intrínsecos al propio proceso productivo. A esto se suma que algunas compañías mineras se inician en este particular mercado y no acumulan, por el momento, suficiente 'know-how'.

Otro aspecto a tener en cuenta es el cálculo del payback para la inversión de un proyecto de extracción y proceso de estas características, que obviamente depende de múltiples variables. Pero a parte de todas ellas, hay una referencia en la que muchos expertos parecen coincidir: el payback no debería de ser superior a 25 años. La razón es sencilla: se considera que, pasado este período, ya habrán aparecido en el mercado otras alternativas al litio, lo que se traducirá en una sustancial presión a la baja de los precios para la materia prima. En síntesis, la evolución de la oferta y la demanda puede estar sometida a distintos vaivenes en un futuro no tan lejano.