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La decisión de Mr. Trump, ¿favorece a la economía estadounidense?


Ante la decisión de no ratificar el Acuerdo de París, no se sabe si es que Donald Trump reflexiona poco o se informa aún menos.

La decisión de Mr. Trump, ¿favorece a la economía estadounidense?

Han pasado muchas cosas desde que Donald Trump ocupa la presidencia norteamericana. Entre ellas, ahí está su decisión de abandonar los acuerdos internacionales respecto a la protección del medio ambiente poniendo en marcha el desmantelamiento de todas las medidas para reducir las emisiones que había puesto en marcha su antecesor.

Dejando al margen las obvias y peligrosas consecuencias para la lucha contra el cambio climático, una pregunta que se plantea es, ¿se trata de una decisión positiva o negativa para la economía estadounidense?

Son muchas las reflexiones al respecto que han aparecido en la prensa internacional por parte de comentarista políticos y económicos. Y resulta algo sorprendente que, prácticamente, todos los comentarios tienden a incidir, con más o menos matices, en las consecuencias negativas.. 

De todos modos, hay que decir que, en realidad, esta actitud por parte de la presidencia americana no es nada radicalmente nuevo, 'Jorge' Bush Jr. en 2002 ya se negó a ratificar el protocolo de Kyoto. Y lo hizo aduciendo razones muy similares a las de Mr. Trump.  La incertidumbre sobre la realidad o no del cambio climático, la soberanía nacional,  y la amenaza de pérdida de empleo para los sectores petrolíferos y del carbón, fueron citadas por ambos presidentes.

Pero muchas son las cosas que han cambiado desde el 2002. En primer lugar, si bien ya entonces eran muchos los científicos que habían dado la voz de alarma, de todos modos las pruebas  de la certeza del cambio climático estaban entonces mucho menos establecidas que hoy en día. La transición energética hacia las energías limpias es un hecho por parte de muchos. En el mundo, los costes de la energía solar se han dividido por 6 en los últimos diez años y las inversiones en energía renovables han alcanzado los 300 mil millos de dólares (más de 1oo mil millones en China). Es interesante señalar que, en este aspecto, los países emergentes van por delante de los desarrollados. Otro dato: China está cerrando sus minas de carbón.

Y, ¿qué decir de la cacareada soberanía nacional? A juzgar por muchas de las reacciones de las empresas americanas parece que la lucha contra la mundialización que quiere encabezar el nuevo presidente no va a tener grandes resultados. Las decisiones de las grandes empresas internacionales se basan en estrategias a largo término y no en políticas nacionales, simpre contingentes y reversibles. Dejar de dedicar esfuerzos en la reducción de emisiones significaría cerrarse al acceso de otros mercados que no fueran el nacional. Un ejemplo: si los constructores americanos de automóviles buscan un mercado mundial donde las normas de emisiones en los diversos paises son cada vez más severas, no podrán dejar de invertir en este sentido.

Pero es que además también en los mercado financieros las reacciones  han decunciado la decisión americana sin ninguna ambiguedad.

Finalmente, si hablamos del problema citado por Mr. Trump como muy importante que no es otro que los puestos de trabajo, resulta que, según cifras aparecidas en la prensa económica, en este momento los empleos en el sector de las energías renovables en EEUU alcanza los 700.000 mientras  para el carbón y petróleo es sólo de 50.000.

No sabemos si es que Donald Trump reflexiona poco o se informa aún menos. En otro caso parece que las razones que han llevado a Donald Trump a tomar su decisión no han sido económicas. sino, en todo caso, ideológicas. Cabe suponer que se trata, tal como decía anteriormente, de su lucha contra la multilateralidad para volver a lo que denomina la necesaria soberanía nacional. Pero no parece que las grandes empresas americanas se sientan afines a este proyecto, antes al cotrario. Basta ver las críticas practicamente unánime del sector ptivado.

En fin, no me negarán que resulta curioso que precisamente sea un presidente que se ha pasado la vida sindo empresario el que tome decisiones ignorando la opinión de las empresas.