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Confluencia IT y OT, ¿desaparecerán los sistemas MES?


Una de las preguntas que se plantea más de un experto es si con la confluencia de IT y OT serán realmente necesarios lo sistemas MES.

Confluencia IT y OT, ¿desaparecerán los sistemas MES? Fuente: Mesure

Si han asistido o leído presentaciones sobre la Industria 4.0 habrán observado que una de las tendencias a la que siempre se hace referencia es a la convergencia IT y OT. Los de bata blanca y los de bata azul. La verdad es que son dos departamentos cuyos profesionales se han mirado con un cierto recelo en muchos casos. No es extraño, por tanto, que esta convergencia haya despertado muchos debates. Basta entrar en algunos de los muchos blogs que proliferan en Internet para constatarlo.

La informática industrial (PLC, CNC, etc.) hace ya muchos años que ha entrado en las plantas industriales, pero durante años se trató de soluciones cerradas, con lenguajes específicos de programación. Progresivamente, soluciones cada vez más estándar han ido penetrando en el mundo de la producción industrial. Sistemas MES, scada o interfaces HMI se hicieron cada vez más familiares en el mundo de la automatización industrial. Ahora se plantea un paso más en esta evolución.

Una de las preguntas que se plantea más de un experto es si con la confluencia de IT y OT (software empresarial y software de producción) serán realmente necesarios lo sistemas MES, utilizados tal como los conocemos hasta hora.

Como es sabido, los sistemas MES (Manufacturing Execution Systems) se utilizan principalmente en la fabricación discreta para rastrear y documentar el flujo de trabajo durante la transformación de las materias primas, las piezas y los subensamblajes para la producción de los objetos finales. El interés de los sistemas MES reside en proporcionar una visión en tiempo real de lo que está sucediendo en el proceso de producción. Estos sistemas aceptan órdenes de trabajo, lanzamiento de inventario e información asociada proporcionada por los sistemas ERP, a la vez que aportan a los gestores de la empresa el estado exacto de la producción.

Pues bien, ahora ya son muchos los proveedores de sistemas de software de gestión empresarial que han ido evolucionando para manejar el procesado de transacciones en tiempo real y esto hace pensar que ya podrían aparecer como innecesarios los sistemas MES:  Este es precisamente el núcleo de más de un debate.

Intentando resumir todo lo leído y con opiniones controvertidas, me atrevería a decir que, si bien, en teoría, los sistemas empresariales en tiempo real podrían incluir funciones MES, hay un buen número de razones (financieras, comerciales, etc.) relacionadas con la seguridad que hace que los cambios tiendan a tomar mucho tiempo. En los sistemas empresariales resulta complejo hacer cambios o adiciones.

Se deduce de todo ello, por tanto, que parece que la implementación de las funciones MES fuera del sistema empresarial central, como se ha hecho hasta ahora, seguirá permitiendo que los procesos de manufactura sean más ágiles.

En este contexto de total integración empresarial parece que en la progresiva confluencia de las tecnologías informáticas y de producción no siempre resulta fácil conciliar intereses y circunstancias de ambos mundos.

De todos modos, existen ya soluciones que es bien posible que faciliten las cosas. Este es el caso, por ejemplo, del software Inductive Automation Ignition, diseñado para permitir utilizar herramientas estándar propias de IT y metodologías que incluyen sistemas y bases de datos (Java, Python y SQL) para crear aplicaciones de automatización industrial. No se puede negar que la propuesta resulta estimulante. Muchas funciones que pueden parecer innovadoras en el mundo industrial han venido siendo utilizadas en los departamentos de TI durante años. Esto abre multitud de posibilidades.

En todo caso, quienes, como yo, hemos visto prácticamente la primera introducción de la informática industrial en el mundo de la producción, las nuevas perspectivas que se abren con esta llamada cuarta revolución industrial no pueden dejar de sorprendernos, también de estimularnos para continuar siguiendo una evolución que no cesa. Por lo menos es lo que a mí me pasa.