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La industria, a la expectativa


Advanced Factories apuesta por una visión global de la industria digital entendiendo que esto no va solo de tecnología, sino que también tiene que ver con modelos de negocio, talento y políticas.

La industria, a la expectativa

La industria, de entrada, le da su confianza al salón a la espera de confirmar que realmente se convertirá en el foro de reflexión que se ha comprometido a ser. Las expectativas son altas. Advanced Factories ha abierto sus puertas con la promesa de convertir Barcelona en la capital europea de la Industria 4.0 con una mirada en 360ª. La fórmula tiene todos los ingredientes para que así sea: una destacada muestra de tecnología entre los 250 expositores, y un congreso que ofrece una oportunidad para el debate sobre la evolución de los modelos de negocio y del talento en esta nueva era. Una propuesta ambiciosa cuyo impacto en el sector industrial aún está pendiente de confirmar,

Durante la inauguración, a excepción de la conferencia de Max Lemke, head  of  Digital Industry Innovation de  la Comisión  Europea –notable por la claridad con la que explicó los complejos ejes sobre los que Europa sustenta su avance hacia la industria digital en apenas 10 minutos– volvimos a escuchar aquellas frases que ya comienzan a estar en el imaginario colectivo de la industria: no hay futuro para la industria sin la digitalización, la flexibilidad es la clave de la competitividad, la Administración quiere jugar un papel clave en esta revolución... Como buen acto institucional, la corrección lo invadió todo.

Atentos a cualquier información destacable, pudimos comprobar que la industria es un pilar estructural de los planes de futuro del gobierno autonómico catalán. Así lo explicó Núria  Betriu, directora  general  de  Industria de  la Generalitat de Catalunya: “queremos apostar por un país de base industrial. Nos aporta valores sólidos para construir el país que queremos ser”, afirmó, explicando que Catalunya ya cuenta con el 20% de tejido productivo, en línea con lo que demanda la UE para 2020. “Cumplimos con los objetivos europeos, lo que confirma nuestra solidez como territorio de innovación”. En esa línea, Albert Castellanos, director general de Promoción Económica, Competencia y Regulación del Departamento de la Vicepresidencia de la Generalitat de Catalunya, constató el compromiso de la industria local en la digitalización: “esto no va de tecnología, tiene que ver con la evolución de los modelos de negocio de nuestras empresas y creemos que estamos preparados para ello”.

Precisamente sobre este aspecto ahondó Max Lemke, invitado para entregar detalles sobre el marco dibujado por la Unión Europea para el desarrollo de una industria digital inclusiva, el Digital Single Market, un espacio de producción 4.0 con las particularidades de los 28 miembros de la UE y donde no se imponga solo una visión (la alemana, suponemos, aunque no lo mencionó abiertamente), sino que se construya en base a todas las iniciativas ya en marcha.

Los pilares de la propuesta europea pasan por la puesta en común de los proyectos de digitalización ya en marcha (12, en la actualidad); la creación de hubs de innovación multi países para el intercambio de conocimiento y la difusión de buenas prácticas; partenariados publico-privados que permitan ofrecer tecnología, servicios y conocimiento metodológico para una implementación exitosa de la Industria 4.0;  la construcción de plataformas digitales que renueven el concepto de cadena de suministro o la gestión de los datos –las que se implementarán en una primera fase como pilotos para luego ser desplegadas–; la redefinición de las competencias y habilidades que los profesionales de la industria necesitan tener para participar de este nuevo modelo productivo, iniciativa que impacta directamente en los planes de educación; y la adaptación del marco regulatorio europeo a la nueva realidad industrial, contemplando cuestiones hasta ahora claramente desfasadas de la realidad como el  tratamiento de los datos, la seguridad o la propiedad intelectual.

Según Lemke, las ventajas de la apuesta por la digitalización son muchas. En el caso de España, el Plan Industria Conectada 4.0 promete añadir un 13% de valor a la actividad industrial y generar un 11% más de empleo. Por lo mismo, recordó que los esfuerzos para la digitalización no han de ser únicamente políticas industriales: “La industria 4.0 tiene que ver con la evolución de la economía y la sociedad. Ha de tener un enfoque inclusivo y ha de considerar las reticencias que los ciudadanos europeos tienen ante su despliegue. No se puede obviar la voz de ningún actor”, comentó al final de su intervención.

Robótica, la tecnología estrella de la digitalización

Los proveedores tecnológicos, siempre un paso por delante de las políticas, ya están ofreciendo al mercado las soluciones que permiten evolucionar hacia el paradigma digital. Entre ellas, la robótica es seguramente una de las que ocupa un papel más destacado. “A partir de ahora, mandará más la eficiencia y efectividad que la propia productividad”, comentó tajante Miquel López, director técnico de Kuka Robotics. “Por encima todo, se han de diseñar procesos flexibles, y para ello, se debe dotar a los robots con capacidades cognitivas”.

Según el fabricante, si ayer vimos la irrupción de los robots, hoy estamos en la era de la robótica colaborativa. Para mañana, la irrupción de la robótica móvil. “Estamos trabajando en la unión de las capacidades cognitivas del hombre con la eficiencia de la máquina. ¿El resultado: procesos industriales eficientes y flexibles”. La propuesta de la firma es iiwaa, un robot sensitivo gracias a 7 ejes con sensores de par capaces de medir la fuerza realizada en cada movimiento al milímetro. Si ya participa activamente de los procesos de fabricación en industrias como la automovilística, ahora iiwaa acaba de ser homologado para aplicaciones médicas.

Además, durante 2017 ofrecerá nuevas garras eléctricas y neumáticas, además de atornilladores en posición vertical y horizontal que prometen ampliar sus aplicaciones conservando todas sus capacidades colaborativas. Y para ‘el mañana’, Kuka ya ofrece KMR iiwaa, un robot móvil que permite desde pequeñas cargas de 100 kilos hasta 60 toneladas y que puede hacer traslaciones longitudinales, laterales, rotativas, etc., siendo útil para espacios muy estrechos. Tal y como detalló López, esta tecnología ya es utilizada por empresas del sector aeronáutico, ferroviario, nuclear, etc., ya que permite el traslado de grandes piezas en espacios reducidos.

ABB trabaja en líneas similares. Su robot estrella es Yumi, un robot especialmente pensado para la pyme industrial, colaborativo y que no supera los 50 mil euros. Con dos manos antropomórficas, de 14 ejes, que son adaptables y configurables y que mediante unos sensores y cámaras es capaz de mantener una tarea guiada que proporciona una "alta precisión de movimientos", estimada en 0,02 milímetros. Además de sus funcionalidades, la clave de la propuesta está en su facilidad de uso, tanto por la ligereza del mismo, apenas 38 kilos gracias a su esqueleto de magnesio, y la capacidad de plug-and-play, donde prácticamente no se necesitan conocimientos de programación si se quiere poner en funcionamiento.

En relación a este aspecto, ABB presentó también RobotStudio, un software de simulación y programación fuera de línea que permite efectuar la programación del robot en un ordenador en la oficina sin interrumpir la producción. “RobotStudio se ha construido en el VirtualController de ABB, una copia exacta del software real que hace funcionar su robot en producción. Ello permite simulaciones muy realistas, con archivos de configuración y programas de robot reales e idénticos a los utilizados en su instalación”.

En robótica móvil, destacan especialmente los trabajos de Eurecat en el segmento de vehículos autónomos. El centro responde a la realidad de sectores como puertos o plataformas logísticas que se encuentran con maquinaria aún en plena vida útil, con 20 años de  utilización por delante, que, sin embargo, se encuentra totalmente desfasada tecnológicamente.

Un ejemplo claro son las plataformas de cargas móviles de containers, los trailers de carrier, utilizadas en los puertos cuyo coste ronda aproximadamente el millón de euros y donde la práctica totalidad del parque existente en España funciona únicamente con un PLC: “En el campo de sus investigaciones en logística, Eurecat se ha abocado en lo que se conoce como retrofitting, es decir, añadir nueva tecnología a diseños ya existentes. Es aquí donde hay oportunidades de negocio actualmente”, confirmó Carlo Rizzo del centro tecnológico. El trabajo en esta área se desarrolla en cuatro fases concretas: integración de hardware, esto es, incorporación de sensores a la maquinaria; acciones para la interoperabilidad, integrar PLC con otros protocolos industriales; rediseño de vehículo para aportar nuevas habilidades cinemáticas a través del desarrollo de nuevos algoritmos para dotarlos de nuevas capacidades de movimiento, y su implementación.

La línea de trabajo de Eurecat es una buena muestra de hacia dónde deberían ir los esfuerzos de la industria: entender qué necesita para su digitalización y cual es la vía más adecuada para alcanzarla. Porque, seguramente, no todo va de romper con el pasado. Como en todas las revoluciones de calado, será una transición lenta pero sin duda inevitable.