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Empower 2020: hacia un modelo de negocio eléctrico colaborativo


  ¿Y si la economía colaborativa desembarcara definitivamente en el sector eléctrico? Todo cambiaría.

Empower 2020: hacia un modelo de negocio eléctrico colaborativo

La  X Conferencia de Innovación en Energía celebrada en el marco del proyecto EMPOWER demostró que el modelo de generación distribuida está cada vez más cerca gracias a la irrupción del prosumidor como elemento clave de la transición energética. ¿Y si la economía colaborativa desembarcara definitivamente en el sector eléctrico? Todo cambiaría.

En términos simplificados, EMPOWER Project propone soluciones locales para problemas energéticos globales a través de la evolución del consumidor de energía hacia la figura del prosumidor, un consumidor que es al mismo tiempo productor. En el centro la pregunta clave es: ¿Por qué si otros sectores como el del transporte de pasajeros, el turismo o los medios de comunicación han cambiado sus modelos de negocio gracias a la irrupción de la economía colaborativa con Uber, AirBnB o Facebook, el de la energía no podría hacerlo? La premisa es que solo es cuestión de tiempo.

Inaugurada a inicios de 2015 con la participación de 8 actores del sector energético europeos, entre ellos CITCEA, el consorcio EMPOWER –Local Electricity Retail Markets for Prosumer Smart Grid Power Services– trabaja para promover la creación de mercados locales de la energía en los que el ciudadano no solo es consumidor, sino que también es productor. Una propuesta que no es nueva pero que, sin embargo, se diferencia de anteriores iniciativas al proponer un cambio radical en el modelo de negocio del sector eléctrico aprovechando las ventajas tecnológicas que aportan las Smart Grids e introduciendo nuevos roles en el proceso.

En la X Conferencia Internacional de Innovación en Energía, celebrada en enero en la Universitat Politécnica de Catalunya en el marco del Proyecto EMPOWER en el que participa CITCEA, Dieter Hirdes, de SmartIO Norway, fue contundente al afirmar que dados los avances de la técnica y la necesidad de un uso más eficiente de la energía, el sector ha de comenzar a poner al consumidor en el centro. "En el futuro, esperamos que sea el consumidor el que siente las bases del negocio eléctrico. Que pase de comprar y pagar por kilowatios a exigir servicios eléctricos. EMPOWER Project trabaja firmemente para acelerar esta evolución".

Un nuevo modelo de negocio que debería poder desplegarse a pesar, eso sí, de la reticencia de las grandes operadoras. “En el futuro, la mayor parte de la energía se producirá en el mismo lugar donde la consumiremos. Pasaremos de ser consumidores pasivos a convertirnos en prosumidores. Generaremos hasta un 80% de la energía que necesitaremos para vivir”, detalló Hirdes. “Las eléctricas han de pensar qué significará perder el 80% de su producción. Tienen un gran desafío frente a este modelo: resolver cómo hacer sostenible unas instalaciones que llegarán a ser deficitarias”.

Construir participativamente un nuevo mercado energético

EMPOWER trabaja en el desarrollo un nuevo sistema de mercado para comercializar energía sobre la base de la flexibilidad que aporta su gestión y producción local. Según detalló John Hodemaekers, Innovation manager de Stedin, empresa promotora de la Fundación USEF participante en  la iniciativa, “evolucionaremos de una sistema donde la infraestructura física y el papel del proveedor lo es todo en el modelo a uno en el que el consumidor pasa a ser protagonista. Un nuevo mercado con nuevos perfiles como los agregadores, ESCOs, SESPs, etc. donde la demanda y el consumo serán activos y flexibles”.

El concepto central de la propuesta es el SESP, Smart Energy Service Provider, el mayor garante del funcionamiento del modelo con responsabilidades que van desde garantizar la estabilidad jurídica hasta la gestión de la eficiencia energética del sistema, el análisis, mantenimiento e incluso detección de fallos técnicos y soporte al usuario. EL SESP ofrece básicamente tres cosas: una plataforma tecnológica, un entorno de comercialización energético y soporte a la organización de la comunidad local. Por ello, el papel del SESP cobra especial sentido bajo el enfoque de un modelo de negocio en el que los clientes son escogidos en función de su capacidad para crear valor y hacer de la red un ecosistema autosuficiente.

Es relevante destacar que el SESP opera como un mayorista y se responsabiliza, entre otras tareas, de asumir el desarrollo de otros servicios de valor. Porque más allá de su papel como impulsor de las transacciones a nivel local, en su esencia está también el conectar con otros mercados para asegurar el coste y la continuidad del suministro. Asimismo, el SESP facilita el intercambio y la ejecución de servicios en el mercado local en beneficio del generador, el consumidor y en relación al almacenamiento dentro de la comunidad.

Pero a nivel práctico, ¿cómo impulsar ese nuevo entorno? EMPOWER propone una plataforma como marketplace estructural donde se comercializarán los productos y servicios claves en el modelo. Desarrollada en un trabajo colaborativo, desde el punto de vista de la comercialización su arquitectura posibilita que se encuentren los prosumidores con proveedores. De la misma manera que una app store, la plataforma ofrecerá servicios complementarios que pueden ser adquiridos por los prosumidores según sus necesidades, potenciando, además, la existencia de tecnología para la generación de productos y servicios de fácil utilización capaces de derribar las habituales barreras para la entrada en el negocio eléctrico.

Por lo que se refiere a la producción, el modelo propone que la producción de energía esté a cargo, principalmente, de cooperativas energéticas, un actor hasta ahora no reconocido en el mercado eléctrico pero que solo en Alemania supera las 1.000 iniciativas. En España, Som Energia o Enercoop son las más conocidas de un movimiento que cuenta con alrededor de una decena de organizaciones. Gracias a la plataforma, estas cooperativas serían capaces de extender sus servicios en el ámbito regional a través de una variante de la plataforma especialmente pensada para responder a las necesidades de este actor.

Sin embargo, EMPOWER no quiere desechar al Distribution Sistem Operator tradicional, el DSO, por lo que propone otra versión de la plataforma especialmente diseñada para el distribuidor local, que se convierte en facilitador y responsable de la operativa del SESP, el Smart Energy Service Provider.

Con tantas variables en juego, el proyecto propone incluso un Diseñador de Modelos de Negocio que da soporte, por una parte, al proceso interno de creación del nuevo entorno de negocios energético y la incorporación de actores externos al mismo. La herramienta evalúa y analiza la calidad del modelo diseñado. Tras esa fase, la plataforma acompaña en la fase de comunicación del modelo y la recepción de feedback por parte de stakeholders o inversores con el fin de incorporar mejoras al mismo. Una vez aprobado por todas las partes, se lanza y comienza a operar. La clave del proceso es que, siendo modelos muy similares –SESPs, DSOs, prosumidores...– se adaptan a las particularidades de cada entorno local.

Nuevo modelo, nuevos actores

El modelo de generación y consumo local propuesto por EMPOWER implica la colaboración activa de distintos roles dentro del mercado. En lo que se refiere al generador, el SESP le ofrece un cartera de servicios para acceder de manera sencilla y directa a la comunidad. Así, el productor podrá establecer un contrato bilateral a largo plazo con un mayorista o cualquier otro consumidor local a través del SESP.

Se presupone que el consumidor local escogerá un proveedor local. Sin embargo, la intermitencia del suministro agrega incertidumbre a esta relación, por lo que se espera del SESP que genere el entorno adecuado que evite riesgos y aproveche al máximo la flexibilidad del mercado. En esta ecuación es relevante la figura del prosumer, que actúa al mismo tiempo como consumidor y proveedor, siendo uno de los elementos de equilibrio de los que se puede servir el sistema.

Está también el retailer –minorista–, al que el SESP le ofrece acceso continuo o esporádico al mercado local. No tiene ningún tipo de beneficio particular. El incentivo para su participación en el modelo pasa por encontrar el máximo beneficio del entorno, ya sea para aliviar la demanda que tiene, o bien, para atender la sobrecarga del sistema. Bajo este funcionamiento se espera que el minorista acabe invirtiendo en servicios de valor añadido o en infraestructura de almacenamiento.

Similar al retailer, el aggregator –mayorista– debería estar interesado en establecer contacto directo con el consumidor o prosumidor. Que acepte el papel del SESP pasa por la flexibilidad que le aporta el mercado local para regular los desequilibrios a corto plazo. De la misma manera, el Distribution Sistem Operators, DSO, encaja con los principios de flexibilidad del modelo en la medida que facilite las infraestructuras para hacer realidad el mercado local.

Bajo esta mirada, el proyecto espera revolucionar los asentados cimientos de un sector inamovible desde hace años. Porque EMPOWER se plantea contribuir de manera decisiva a la construcción de capacidad energética local, y con ello, cambiar la forma en la que funciona el sistema, simplificándolo y situándolo como un servicio más entre todos los que hoy tiene el consumidor, gracias al móvil, en la palma de su manos.

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