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Conectar el consumo energético con los procesos de producción

Pastas Gallo es una empresa española líder en el mercado retail alimenticio nacional. Su creación se remonta a 1955, cuando José Espona, emprendedor y propietario de una harinera proveedora de la marca Gallo, adquiere la compañía introduciendo en España la pasta de sémola de trigo duro, una variante de fabricación a la pasta de harina que se descubrió en Italia y que se ha demostrado mucho más efectiva dada su calidad para la comercialización. A día de hoy la compañía ofrece una amplia variedad de productos en torno al mundo de la pasta —pasta seca, pasta fresca, salsas, harinas...— tanto al mercado nacional como a nivel internacional. De hecho, Pastas Gallo exporta el 12% de su producción a 32 países en cuatro continentes, con una facturación total en 2009 de 215 millones de euros. Oriente Medio, África, China y Latinoamérica son sus destinos tradicionales a los que ahora añade los mercados emergentes de Europa Central como nuevo objetivo de negocio.

Conectar el consumo energético con los procesos de producción

La planta de Granollers, Productos Alimenticios Gallo, está dedicada principalmente a la fabricación de pasta envasada y tiene una producción anual de 36.000 toneladas.

Tras años de trabajo para optimizar las operaciones a nivel de procesos de planta, en 2006 la compañía se plantea como objetivo alcanzar la excelencia medioambiental. “Desde la dirección de Productos Alimenticios Gallo se hace una decidida apuesta por mejorar la actitud medioambiental de nuestros procesos con el fin de atender a la responsabilidad que toda empresa tiene con la sociedad”, explica la Responsable de Medio Ambiente de Productos Alimenticios Gallo. “Además, el entorno energético español, como en todo el mundo, se presentaba como un mercado inestable, con una tendencia marcadamente alcista, en el que el coste energético de nuestra producción estaba adquiriendo un papel cada vez más relevante y como es lógico, a mayor coste, menor margen de beneficios para la producción”.

Las cifras dan fe de ello: las altas tasas de crecimiento vividas por España entre 1995 y 2006 hicieron aumentar la dependencia energética exterior provocando que el 85% del total de la energía consumida en el país se comprara en el exterior. Sumado a ello, el elevado peso del petróleo como elemento fundamental en el sistema español, así como la alta intensidad energética en la producción de electricidad —en España existe un elevado consumo para su producción principalmente a través de la generación térmica y gas natural— han provocado una escalada de precios en todos los ámbitos. Por ejemplo, según datos del Gobierno, desde 2004 la energía eléctrica ha subido un 40% y la patronal del agua, AEAS, advierte que el agua debería duplicar su precio en el 2011 para conseguir ratios de rentabilidad para el suministro.

Dilucidado ya el principal desafío de gestión, llevar un estrecho registro del consumo para acometer acciones que resolvieran cualquier posible desviación, Wonderware CEM se presentó como la herramienta que respondía a las especificidades de información que exigía Productos Alimenticios Gallo: “Wonderware nos permitía captar datos los 365 días del año las 24 horas del día con total fiabilidad y con sencillez en el manejo de la información”, explica el Responsable de Mantenimiento. Además, según añade, como la compañía ya se encontraba trabajando con tecnología de Wonderware para manejar la eficacia de las operaciones de planta (OEE), incorporar una solución de gestión para la eficiencia energética permitiría sacar el máximo partido a la información de la producción que ya estaban extrayendo: “Conectar los datos del gasto energético con las operaciones aporta una nueva dimensión al análisis: no sólo existe la posibilidad de conocer cuánto se consume, sino el porqué de ese consumo”.

El proyecto de gestión medioambiental en Productos Alimenticios Gallo se inicia con una fase de auditoría interna con el fin de hacer una primera aproximación al consumo eléctrico existente de manera estructurada. “Desde la revisión de las facturas recibidas hasta análisis manuales a pie de planta, todo servía para dibujar un primer campo de acción donde debía ser desplegada la tecnología de Wonderware”, explica el Responsable de Mantenimiento. Tras la auditoría, se pasa a una segunda fase en el que se adecuaron los elementos de campo a las necesidades de información que exigía el proyecto estableciendo un “mapa energético de las instalaciones”. Según detalla la Responsable de Medio Ambiente, lo que se buscaba era crear un entorno claramente acotado para el registro del consumo energético de la fábrica, ya sea por secciones o por máquinas. Los contadores eléctricos ya existentes, situados principalmente en las líneas de producción, fueron interconectados entre sí, y además, se crearon nuevas secciones medibles, como el sistema de iluminación y climatización de la planta, que también fueron integradas en esta red. “Nuestro principal objetivo no sólo era medir el consumo que tiene una línea en un momento de la producción, sino que a ese consumo queríamos sumarle el resto de costes fijos de la instalación que antes no teníamos en cuenta como bombas de aguas que necesitan estar en constante marcha o las luces que deben estar encendidas por seguridad”.

Una vez conectados todos los contadores eléctricos, se inició la tercera fase del proyecto correspondiente a la conexión de los sistemas de campo con el SCADA, System Platform de Wonderware, y éstos a su vez con Wonderware CEM. “Nuestros objetivos de medición eran exigentes por lo que la tecnología se tuvo que adaptar a nuestras necesidades de información”, comenta la Responsable de Medio Ambiente de Productos Alimenticios Gallo: “este es un proyecto que fue creciendo al mismo tiempo que la tecnología de Wonderware desvelaba todo su potencial”.

En un inicio la arquitectura tecnológica estaba desplegada sobre un único equipo que además de atender a los registros energéticos, recogía la información del sistema OEE y de trazabilidad, también controlados con Wonderware. Sin embargo, dada la gran cantidad de datos a gestionar, pronto se tuvo que idear una alternativa: “Nos decidimos por la virtualización del sistema en su totalidad. Registros históricos, bases de datos de objeto, informes, todo se encuentra virtualizado. Esto nos permite tener un master seguro de nuestra infraestructura de control y gestión energética, un sistema fuerte y robusto para la gran cantidad de información que manejamos a día de hoy”, explica el Responsable de Mantenimiento y Productos Alimenticios Gallo.

La cuarta etapa del proyecto consistió en la especificación de informes. Es precisamente en este ámbito donde Wonderware CEM aporta todo su potencial al ser capaz de interconectar la información que recibe desde los elementos de campo que miden el consumo energético (en todas sus formas: electricidad, gas, vapor, energía térmica...) con todos los aspectos que envuelven a la producción, como son franjas horarias, época del año, tipo de producto, etc. Las posibilidades son tan extensas como necesidades tenga la compañía. En el caso de Productos Alimenticios Gallo, los informes se definieron en función del consumo eléctrico, primer ámbito en el que se centró el proyecto de eficiencia energética, y según puntos de especial interés de mejora en las instalaciones identificados por el equipo.

Desde noviembre de 2010 Wonderware CEM aporta a Productos Alimenticios Gallo información estructurada según los informes definidos por la compañía y comienza a realizar las primeras comparativas de consumo en dos vertientes: una contextualizando los consumos producidos con el momento de la producción en que se ejecutaron, y otra, aún en fase incipiente, con el fin de comparar datos históricos del consumo energético y evaluar posibles desviaciones. “Wonderware nos permite controlar consumos específicos que antes pasaban inadvertidos y los relaciona con momentos de la producción”, comenta la Responsable de Medio Ambiente.“Gracias a ello, hemos podido detectar hábitos y operaciones inadecuadas y podemos trabajar en la promoción de medidas correctivas para garantizar la productividad de la planta”.

Recogiendo esta idea, el Responsable de Mantenimiento destaca que este gran salto cualitativo en lo que se refiere a gestión energética se ha realizado de la manera más optimizada posible: “El objetivo era que con los recursos de personal existentes se pudiera llevar un estrecho control del consumo. No nos servía una solución que exigiese de un nuevo equipo de profesionales para obtener resultados. La tecnología de Wonderware se adaptaba a nuestros requerimientos: una vez desplegada es completamente autónoma, está en funcionamiento todos los días del año y nos permite recoger los datos del consumo en tiempo real y de manera sencilla”. Es precisamente esta facilidad para manejar la información uno de los puntos fuertes de la solución: “de nada sirve contar con toda la información si no consigues entender porqué ha sido generada. Hoy, a través de la generación de informes predefinidos que conectan el gasto con la producción, entendemos el verdadero comportamiento del consumo”.

La confianza en el sistema es otro de los puntos que destacan: “Tenemos total certeza del consumo realizado porque los datos son totalmente fiables”, apunta el Responsable de Mantenimiento y Productos Alimenticios Gallo, ya que se recogen de manera automática directamente de los equipos y se trasladan al repositorio de información para su posterior análisis. Asimismo, la escalabilidad de la solución y la posibilidad de incorporar cada uno de los suministros energéticos utilizados para la producción (electricidad, agua, vapor...), ha sido un factor altamente valorado: “Se ha comenzado con el análisis y mejora del aspecto eléctrico del consumo, pero en breve comenzaremos a incluir otras áreas como el consumo térmico”.

En la actualidad, Productos Alimenticios Gallo ha conseguido reducciones del consumo relevantes. En términos generales, ha pasado desde un valor de coste específico por tonelada de pasta envasada de 240,4 kWh en 2006 a 218,9 kWh/tn en 2010. Algunos ejemplos de esta optimización son la automatización de las luces del área de semolería, donde se ha conseguido un ahorro de 146.000 kWh/año que supone el 40% del consumo total de luz en el área; el cambio de focos de 400W de vapor de mercurio por fluorescentes de 58W para industria alimentaria en las áreas de fabricación y envasado, una mejora que permite disminuir el consumo en 142.000 kWh/año; la sustitución del equipo de frío del área de envasado y la optimización del sistema en la zona, con un ahorro previsto de 100.000 kWh/año, y, entre otras muchas acciones, la instalación de lucernarios que permitirán generar un ahorro 147.000 kWh/año.

Wonderware CEM se despliega en Productos Alimenticios Gallo con el fin de ir un paso más allá en el proceso de mejora energética que emprende la firma en 2006. En 2010, por primera vez, la compañía cuenta con toda la información relativa al consumo energético de las instalaciones, recogida por Wonderware CEM a través de los múltiples contadores, y la puede analizar relacionándola con la verdadera marcha de la producción. Esta nueva arquitectura ha permitido descubrir ineficiencias que de otro modo serían difíciles de desvelar, y ha posibilitado la ejecución de acciones correctivas.

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