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Digitalización de la industria alimentaria

El avance hacia la digitalización es un proceso natural en los principales fabricantes de productos alimenticios y bebidas

Digitalización de la industria alimentaria

Wikipedia, la enciclopedia de contenido libre más grande del mundo, cuenta ya con más de 41.000.000 de artículos escritos en 294 idiomas. Si se imprimieran, solamente los artículos en inglés generarían la ingente -pero poco realista cantidad- de 2512 volúmenes. Sin la digitalización y el uso generalizado de ordenadores, esta increíble riqueza de conocimientos sería imposible. Robert Glass, responsable de comunicaciones global de Food and Beverage de ABB, explica aquí las posibilidades que ofrece la digitalización para el sector de la alimentación y las bebidas.

La digitalización supone una revolución en el funcionamiento de los entornos industriales. Para el sector alimentario, esto significa que las empresas pueden cumplir mejor con la legislación gracias a una transformación en áreas como la conectividad, los sensores inteligentes, la trazabilidad, la computación en la nube y la monitorización.

El avance hacia la digitalización es un proceso natural en los principales fabricantes de productos alimenticios y bebidas, según palabras de Pamela Baily, presidenta de la GMA, la Asociación de Fabricantes de Productos Alimenticios de EE. UU. Baily opina que «los fabricantes de alimentos, bebidas y bienes de consumo están beneficiándose de esta innovación para mejorar el servicio que prestan a los consumidores y a sus socios comerciales».

Legislación

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estima que uno de cada seis estadounidenses padece un trastorno de origen alimentario cada año y que las enfermedades por esta misma causa provocan 3000 fallecimientos. Cuando la vida de las personas está en juego, no hay margen para el error.
Por ello, una de las mayores preocupaciones del sector alimentario es recurrir a la tecnología para hallar el mejor método que ayude a llevar registros de trazabilidad actualizados que permitan ver el recorrido que realizan los alimentos desde la granja hasta el consumidor.

En este mismo sentido, el Reglamento (CE) n.º 2002 sobre la legislación alimentaria general de la UE exige a los operadores de las empresas el mantenimiento de registros detallados de los alimentos que suministran a terceros y de los alimentos que reciben de los proveedores. La digitalización simplifica este proceso recopilando datos automáticamente, como la temperatura de los alimentos a lo largo de la producción.

Sensores inteligentes

Acceder a información actualizada de los registros de trazabilidad y de los datos de sensores puede aumentar la transparencia entre empresas, productores y consumidores. Esta posibilidad permite a los directores de planta ofrecer una respuesta más ágil en caso de emergencia y utilizar las pruebas para recuperar la confianza de los consumidores tras retirar los productos del mercado.

Los datos procesados y sin procesar pueden guardarse y recuperarse si posteriormente surge algún problema en la producción. La tecnología de la nube ha facilitado el almacenamiento y el análisis de los datos, eliminando cualquier posibilidad de error humano mediante el envío inmediato de alertas y señales de alarma.

Los sensores colaboran en la trazabilidad a través de dos vías: mejoran la precisión de los procesos automatizados, y realizan el seguimiento y el almacenamiento de toda una serie de datos de fabricación. La variación cronológica de la temperatura, los golpes físicos y demás datos importantes pueden medirse continuamente y sincronizarse en toda la fábrica gracias al IIoT, el internet de las cosas para el sector industrial.

Los sensores empleados durante la producción de alimentos monitorizan los productos a lo largo de la cadena logística de fabricación y distribución. Pueden formar parte de un dispositivo como, por ejemplo, un contenedor inteligente, o bien actuar de forma autónoma, según las necesidades y condiciones del proceso de fabricación.

En el futuro, los contenedores inteligentes podrán autodiagnosticarse y corregirse, calentando automáticamente el contenedor, por ejemplo, para que se mantenga por encima de un umbral establecido por las directrices de salud y seguridad, como el Reglamento (CE) n.º 852/2004. Existe ya un producto similar, las latas de bebidas autorefrigerantes fabricadas gracias a la colaboración entre Crown Cork & Seal y Tempra Technologies, que está sentando las bases de este nuevo avance.

A medida que bajen los costes de la conectividad, es probable que productos «todo en uno» como este pasen a ser habituales en muchos sectores.

Conectividad

Por primera vez en 2016, más de la mitad de la población mundial en vías de desarrollo tenía acceso a internet. A medida que se extienda el acceso a internet y el precio de los dispositivos conectados a la red disminuya, el volumen de tráfico de la red aumentará.

Paralelamente, la reducción de los costes de producción de los equipos, como los sensores de temperatura habilitados para WiFi, impulsará la omnipresencia de estos aparatos en los entornos industriales. Sin embargo, más sensores implica mayor cantidad de datos sin procesar. Este aumento en la tasa de producción de datos supone ciertos problemas a la hora de almacenarlos y utilizarlos.

Las versiones de los sensores de movimiento y temperatura conectadas a una red WiFi, siempre que se combinen con el almacenamiento basado en la nube, pueden resolver el problema de la capacidad de datos. Están diseñadas para transferir, almacenar e incluso analizar enormes cantidades de datos en la nube de forma instantánea, lo que proporciona una información muy útil sobre trazabilidad, costes de producción y predicciones.

Nube

Aunque casi el sesenta por ciento de los fabricantes estadounidenses del sector alimentario utiliza el internet de las cosas para seguir y localizar los ingredientes, menos de la mitad recurre a los análisis avanzados que hacen posible el IoT.

El análisis de la nube, la monitorización en tiempo real, la puesta en servicio virtual y el llamado hermanamiento digital; es decir, la capacidad de recrear la planta virtualmente, son solo algunas de las técnicas que ayudan ya a los directores de planta del sector alimentario a reducir el tiempo de inactividad no planificado, mejorar la seguridad y disminuir los riesgos de las emergencias alimentarias.

Es fundamental que los directores puedan utilizar la nube para adaptarse a los cambios estacionales de la demanda y para modificar de forma flexible la preparación de la producción, la configuración de la fábrica e incluso reasignar personal sin que ello suponga grandes interrupciones.

Monitorización

La ingente cantidad de datos producidos por una fábrica conectada puede servir para muchos usos en este sector. Por ejemplo, entender por qué una máquina está funcionando a más temperatura que otra, o por qué una no recoge tantos productos como otra, ayuda a los operarios a comprender la eficiencia de cada máquina, información que puede utilizarse para mejorar el mantenimiento de la planta.

Muchas plantas recurren a sus propias redes móviles para llevar la monitorización un paso más allá. Por ejemplo, en las granjas, los sensores permiten monitorizar las condiciones del suelo. Los datos sirven para predecir en qué momento estarán en celo los animales y enviar un mensaje de texto al granjero con esta información.

«En el futuro, la maquinaria agrícola funcionará como centros de datos móviles y la tecnología de los sensores facilitará toda la información importante en tiempo real», auguran los asesores de PwC. «El reto para los granjeros radicará en conectar la tecnología y gestionar los datos de forma inteligente».
En estadios más avanzados de la línea de producción, minoristas de productos alimenticios como Ocado han construido sus propias redes 4G de alta velocidad para comunicarse con miles de robots.



Los datos técnicos sin procesar tienen su utilidad, pero todo mejora enormemente si los datos de los sensores se combinan con información financiera o de gestión del mantenimiento. Son estos datos consolidados los que permiten que la información tenga sentido y resulte útil para mejorar, realizar predicciones y analizar el pasado.

Aunque muchas empresas continúan desconfiando ante la complejidad que observan en la transformación digital, lo cierto es que esta puede aportarles una auténtica ventaja competitiva. Los directores de planta del futuro no solo deberían saber identificar la tendencia actual hacia la digitalización, sino que tendrían que aprovechar las posibilidades que esta les ofrece, de la misma manera que esos casi 70.000 colaboradores activos han adoptado sin reservas la Wikipedia, una oportunidad cuyo origen cabe atribuir a la digitalización de los consumidores.

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