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“SAVE FOOD”, Los embalajes deben reducir las pérdidas de alimentos internacionales

A través de la iniciativa "SAVE FOOD", el sector de los embalajes combatirá enérgicamente las pérdidas de alimentos. Las máquinas de embalar simples y descentralizadas para los países emergentes deben mejorar la seguridad de los alimentos, mientras que los embalajes inteligentes deben atenuar la mentalidad derrochadora de los países industriales occidentales.

“SAVE FOOD”, Los embalajes deben reducir las pérdidas de alimentos internacionales

Los especuladores han puesto el punto de mira en las materias primas agrarias como el trigo, el arroz, la soja o el maíz. Compran barato a los productores y mayoristas cerealistas y apuestan por un aumento de los precios. Se trata de un negocio lucrativo, ya que los alimentos son cada vez más escasos. Mientras que los productos agrarios se usan, cada vez con mayor frecuencia, para la producción de etanol y las sequías reducen las cosechas, el aumento del bienestar y el incremento creciente de la población mundial hacen aumentar la demanda de trigo, etc. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), hacia 2050 vivirán en la Tierra nueve mil millones de personas, dos mil más que actualmente.

Pero no debería existir la amenaza del hambre. "Una tercera parte de los alimentos producidos en todo el mundo, unos 1.300 millones de toneladas anuales, se pierden en el camino del campo al consumidor o se derrochan", afirma Jenny Gustavsson del Instituto Sueco para la Tecnología Alimentaria y Biotecnología (SIK). Si se reducen estas pérdidas con un trato más eficiente de los alimentos, se atenuarán las hambrunas. Gustavsson es uno de los redactores de los estudios encargados por la FAO. Éstos sirven como base de la iniciativa SAVE FOOD, que la FAO y la Feria de Düsseldorf crearon en mayo de 2011 para la principal feria mundial de embalajes, interpack.

Los resultados de los estudios podrían modificar a fondo la política de nutrición global. Hasta ahora se consideraba necesario que la producción de alimentos se incrementara un 70% hasta 2050, para poder alimentar a toda la humanidad. Ahora existen nuevos objetivos: "Teniendo en cuenta que los recursos son cada vez más escasos en todo el mundo, es más eficaz reducir las pérdidas de alimentos que aumentar la producción", afirma Robert von Otterdijk, responsable de la FAO para SAVE FOOD.

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El Occidente derrochador

Existen muchos puntos de partida para asegurar la nutrición. Se derrocha durante toda la cadena de suministro, empezando por la producción agrícola hasta el consumo en los hogares. En los países más pobres de África y Asia, el problema está en el principio de la cadena de creación de valor. Según el SIK, en estos continentes se pierden anualmente de seis a once kilos de alimentos por persona debido a deficiencias en las técnicas de cosecha utilizadas o porque los alimentos no se llevan a tiempo desde los productores a los consumidores. Debido a las condiciones climáticas en algunos casos extremas, la fruta y la leche se estropean, la carne está llena de gérmenes peligrosos y no es apta para el consumo. Sin embargo, todavía son más los alimentos que se pierden por persona en Europa y Norteamérica: de 95 a 115 kilos por persona y año se tiran a la basura en los países industriales, aunque todavía serían aptos para el consumo.

Antes de tirar los alimentos, los consumidores no piensan en algunas cosas, como que el desperdicio innecesario fomenta el hambre en las regiones más pobres del mundo. "El comercio de los alimentos es internacional. Quien derrocha en los países ricos, influye en los precios del resto del mundo y contribuye a que algunos productos resulten inasequibles en las zonas pobres", explica Gustavsson. Si se tiran alimentos consumibles, se fomenta además el consumo de energía y recursos. La ecuación es simple: Si se echa a perder un tercio de los alimentos producidos, se desperdicia también un tercio de los recursos utilizados para la producción, como por ejemplo agua y se emiten a la atmósfera un tercio más de lo necesario de emisiones perjudiciales para el clima.

Las exigencias para el cambio de mentalidad inmediato proceden de la instancia más alta. "Los países desarrollados deben fijar objetivos claros en la lucha contra la mentalidad derrochadora y el desperdicio de energía", afirma Klaus Töpfer, anterior responsable del programa medioambiental de la ONU y jefe de la Comisión ética para un suministro de energía seguro, utilizada por el gobierno federal alemán. Según él, además de la política y los consumidores, la industria de los embalajes se ve especialmente en la obligación de desarrollar, junto con otros sectores, soluciones en el marco de la cadena de creación de valor de alimentos.

El sector de embalajes quiere hacer su contribución y trabaja en nuevos conceptos para fabricar y distribuir máquinas de embalar, así como ideas para embalajes inteligentes: "Por ejemplo, una medición de la durabilidad del contenido a través del propio embalaje contribuiría en el futuro a que se desperdiciasen menos alimentos que son apropiados todavía para el consumo", afirma Christian Traumann, Director General de Multivac, una empresa alemana fabricante de máquinas de embalar. A su vez, en los países emergentes, pequeñas soluciones descentralizadas podrían contribuir a la seguridad de los alimentos y la lucha contra el hambre.

Alarma en caso de contaminación bacteriana

Sin embargo, el sector debe mantener un difícil equilibrio, ya que actúa en dos mundos: Mientras que debe convencer a los agricultores de Nigeria de que es mejor empaquetar sus materias primas en el lugar de origen que el que viajen sin protección, sólo puede luchar contra la despreocupación occidental con la alta tecnología. "Muchos consumidores consideran la fecha de caducidad como la condena de eliminación aunque muchos alimentos todavía estén frescos después de alcanzada", explica Stephan Grünewald del instituto de análisis de mercado y de medios rheingold de Colonia. Para paliar el problema, la industria intenta encontrar algún truco: Por ejemplo, desarrolla los indicadores de tiempo / temperatura que informan permanentemente sobre el estado de frescura del producto. BASF ofrece ya las llamadas "etiquetas OnVu" con un pigmento especial, que se imprimen en el embalaje. Cuando el contenido no es apto para el consumo, el color cambia.

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Sin embargo, estas innovaciones sólo se impondrán si cooperan los grupos alimentarios. Éstos ocupan la posición clave entre el campo y los establecimientos descuento: Controlan la demanda en los productores locales y la oferta de alimentos en la que elige el consumidor. La buena noticia es que algunos grandes grupos como el productor alimentario suizo Nestlé ya se han adherido a la iniciativa SAVE FOOD. El grupo desea reducir sus emisiones en un 20% hasta 2015, aumentando la eficiencia en los embalajes y la producción, así como con un mayor uso de energías renovables. "Queremos operar de forma más sostenible y reducir de este modo el hambre en el mundo", afirma Philippe Roulet, Director de Global Packaging Materials & Training de Nestlé. Para ello, el grupo desea utilizar como material de embalaje, entre otras cosas, más bioplásticos de fuentes no alimentarias como madera o algas.

Los fabricantes de embalajes y proveedores de máquinas de embalar apoyan a los proveedores de alimentos en la implantación de sus estrategias de sostenibilidad. Uno de los términos mágicos es "Smart Packaging". Sistemas inteligentes y activos indican el estado de calidad de un producto y pueden incluso mejorar su durabilidad con absorbedores de oxígeno o ácidos especiales. Estos embalajes ayudan en todo el mundo, por lo que puede decirse, en general, que cuanto mayor sea el tiempo de consumo de los alimentos, menos se perderán.

La empresa estadounidense Sonoco es una promotora de innovación. Desarrolla embalajes con microchips integrados que, por medio de sensores, recopilan continuamente informaciones sobre el estado de un producto, como la humedad y la temperatura. Emiten una alarma cuando se superan o no se alcanzan los valores umbral programados. Además, los chips pueden contribuir a la seguridad de distribución y cubrir huecos en la logística, ya que con la técnica de frecuencias de radio pueden llamarse o cargarse, en un momento, grandes cantidades de información sobre las mercancías.

Tendencia a la asepsia

Los embalajes de Sonoco deben ofrecer todavía más: Interactúan con el producto que contienen, eliminan el oxígeno y los microbios nocivos y mejoran la durabilidad y la calidad de los productos. El Instituto para la técnica de procedimientos y embalajes (IVV) Fraunhofer de Alemania ya ofrece estas soluciones de conservación. "Integramos absorbedores de oxígeno, como hierro, en la matriz de polímero del material de embalaje", afirma el investigador de IVV, Sven Sängerlaub. En las botellas de PET preparadas de este modo, las bebidas sensibles al oxígeno, como la cerveza o los zumos de frutas, tienen un tiempo de consumo más largo. Además, IVV ha desarrollado una lámina antimicrobiana que desprende ácido sórbico en la superficie del alimento, que es por donde comienzan las contaminaciones.

También los alimentos empaquetados asépticamente duran más tiempo. Durante el proceso aséptico, el producto y el embalaje se esterilizan independientemente. A continuación, el producto se envasa en un sistema estéril cerrado y después se sella el embalaje. De este modo se eliminan todas las bacterias y los productos no pueden contaminarse de nuevo. La ventaja de la técnica: los alimentos no deben calentarse en el embalaje con altas temperaturas. "Esto supone que puede usarse bastante menos material de embalaje y se reduce el consumo de energía para el embalaje hasta un 70% en comparación con los sistemas corrientes", explica Friedbert Klefenz, Presidente de la Dirección de Área de Bosch Packaging Technology. Además, los alimentos envasados asépticamente no necesitan cadena de frío. "Por lo tanto, con esta forma de embalaje, podemos atender también a personas que no tienen frigorífico." Bosch tiene ya en su oferta diversas máquinas que trabajan asépticamente para alimentos líquidos y pastosos.

De momento, en los países emergentes, estas tecnologías deberían tener menos demanda. ¿Quién debe pagarlas y operarlas? Para ello aumenta la necesidad de pequeñas máquinas de embalar descentralizadas. "En India hemos montado en camiones máquinas desarrolladas especialmente para las necesidades locales, con el fin de mostrar a los agricultores y representantes de las autoridades las ventajas de los alimentos envasados. Los agricultores fueron pronto conscientes de lo importante que es empaquetar su cosecha", afirma Klefenz. Por ello, Bosch desea exportar más máquinas a los países emergentes en el futuro. "El objetivo es lograr una difusión lo más amplia posible para evitar in situ que los productos se echen a perder." También el proveedor de maquinaria alemán Multivac ve un gran potencial para sus empaquetadoras al vacío en estos países. "Se manejan muy fácilmente", afirma de Directora de Marketing, Valeska Haux.

Absorbedores y asepsia para Occidente, nuevas máquinas y ayuda para la autoayuda en África y otros – la industria ha hecho mucho y ha anunciado múltiples innovaciones. Habrá que ver si llegarán también a implantarse. Esto es algo que decidirán los consumidores en los próximos años.

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