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Las ventajas de la Smart Factory

Según el informe de Capgemini un 21% de las fábricas serán inteligentes en 2022 llegando a reducir un 25% los costos laborales y mejorando hasta un 40% el margen operativo

Las ventajas de la Smart Factory

Capgemini presentó hace unos días su informe Smart Factories, canalizado a través de su Instituto de Transformación Digital. Según los datos de este estudio, las empresas que han realizado inversiones en digitalización, experimentarán un incremento en la productividad del 27%  en los próximos cinco años, lo que representaría una aportación de 500.000 millones de dólares a la economía mundial.

Estas nuevas Smart Factories emplean diferentes tecnologías digitales, Internet Industrial de las Cosas (IIoT), Big Data, inteligencia artificial y robótica avanzada, cuyo objetivo es el de aumentar su productividad, eficiencia y flexibilidad.

Entre sus procesos más destacables, las Smart Factories usa robots colaborativos (COBOT), incorpora componentes de realidad aumentada y utiliza tecnologías que envían avisos de alerta cuando necesitan mantenimiento. Según el estudio ,las empresas consultadas estiman que, para finales de 2022, el 21% de sus plantas serán inteligentes

Gracias a la mejora de la productividad y a una mayor flexibilidad, las Smart Factories experimentarán una reducción significativa de sus costes de explotación. Por ejemplo, según estimaciones del informe, un fabricante tipo de automóviles podría mejorar hasta un 40% su margen operativo gracias a la reducción de los gastos logísticos y de materiales, el aumento de la eficiencia de los equipos y la mejora de la calidad productiva.

El estudio señala que la mayoría de las empresas consultadas ya están acometiendo la digitalización de sus plantas en diferentes niveles de implementación; Y solo el 16% afirma que no ha puesto en marcha ninguna iniciativa de digitalización o que no tiene planes en un futuro próximo para transformar sus plantas en fábricas inteligentes.

La mitad de las compañías consultadas de EE.UU., Francia, Alemania y Reino Unido ya trabajan con fábricas inteligentes, frente al 28% de la India o el 25% de China. Se observa también una clara diferencia entre sectores: dos tercios de las organizaciones dedicadas a la producción industrial y del sector aeroespacial y de defensa tienen en marcha iniciativas de fábricas inteligentes, mientras que poco más de un tercio de las inscritas en ciencias de la salud y biotecnología está empleando tecnología digital y abriendo su negocio a la innovación industrial.

“Un efecto secundario de la globalización hace que las empresas se enfrenten a una mayor variedad de competidores, si bien disponen de tecnología y herramientas para lograr una mejora constante. Para ser más creativos y destacar de entre el resto, utilizamos la tecnología para dar más fuerza a nuestra oferta de productos”, explica Paul Boris, vicepresidente de Industrias Manufactureras de GE Digital. “Por ejemplo, abrimos nuestra primera fábrica inteligente en 2015 y hemos podido reducir los tiempos de parada no programados un 10-20%.”

Las inversiones en fábricas inteligentes se están multiplicando: en los últimos cinco años, más de la mitad (56%) de las empresas consultadas ha invertido 100 millones de dólares o más en el desarrollo de fábricas inteligentes y un 20% ha realizado inversiones de al menos 500 millones de dólares. Sin embargo, de acuerdo también con el análisis de Capgemini, solo una pequeña proporción de las compañías estudiadas (6%) se encuentra en un nivel avanzado de digitalización de la producción (alta madurez digital o «maestros digitales») y, en la misma línea, solo el 14% considera sentirse «satisfecha» con el nivel de éxito alcanzado.

Actualmente, la proyección más conservadora de las empresas es que el 21% de sus plantas serán inteligentes a finales de 2022. Al tiempo que aumenten las iniciativas de transformación digital de las fábricas y crezcan los beneficios, también se espera un aumento de las inversiones en digitalización. Por su parte, la estimación más optimista señala que más de la mitad (60%) de las fábricas podrían ser inteligentes a finales de 2022 y que el aumento de la productividad aportaría hasta 1,5 billones de dólares a la economía mundial.

“El estudio deja patente que estamos inmersos en la revolución industrial digital y que el impacto en la productividad será profundo”, afirma Jean-Pierre Petit, responsable mundial del área de Digital Manufacturing de Capgemini. “Los próximos años serán críticos a medida que los fabricantes se esfuerzan en mejorar sus capacidades digitales y en focalizarse de la manera más apropiada para la optimización de sus beneficios comerciales.”

El cambio a la fábrica inteligente supondrá la reducción de los costes laborales directos. Según el estudio de Capgemini, las organizaciones prevén que los costes laborales directos en sus fábricas inteligentes se reduzcan un 25% en los próximos cinco años. Si bien el pronóstico a corto plazo es pesimista para los puestos de trabajo no cualificado con niveles salariales más bajos, muchas reconocen la gran importancia de la especialización y están actuando en consonancia: más de la mitad (54%) está proporcionado formación en competencias digitales a sus empleados y un 44% está invirtiendo en talento externo para cubrir el gap.

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