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Interpack 2014: Mejores embalajes y tecnología de proceso para un menor desperdicio

Los embalajes innovadores son la clave para combatir las pérdidas y el desperdicio de alimentos. Las empresas no deben perder nunca de vista la eficiencia de los procesos y los costes al realizar las mejoras.

Interpack 2014: Mejores embalajes y tecnología de proceso para un menor desperdicio

En los países en vías de desarrollo, uno de cada seis niños padece malnutrición, lo que supone un total de 100 millones. Las Naciones Unidas (ONU) estiman que la malnutrición causa la muerte de 2,6 millones de niños menores de cinco años cada año. Esto hace que el hambre sea, todavía, uno de los mayores problemas de la humanidad.

El hambre no debería existir. Cada año, unos 1.300 millones de toneladas de alimentos van a parar a la basura en todo el mundo, según los datos del informe actual “Food Wastage Footprint: Impacts on Natural Resources” de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Si se redujeran las pérdidas gracias a un tratamiento más cuidadoso de los alimentos, podrían limitarse las hambrunas.

Según el informe, el 54% de los alimentos desperdiciados se pierden ya durante la producción, la postcosecha y el almacenamiento. Los más afectados por ello son los países más pobres de África y Asia. Las deficiencias de la cosecha y la logística hacen que se pierdan anualmente de seis a once kilos de alimentos per capita. El calor estropea la fruta y la leche, la carne se llena de gérmenes peligrosos y no puede consumirse. Por el contrario, el problema en los países industrializados es más bien el desperdicio en la transformación, el suministro y el consumo. En Europa y Norteamérica se tiran a la basura unos 100 kg de alimentos por persona y año, a pesar de que serían todavía aptos para el consumo. Por ello es necesario conceder la máxima prioridad a un cambio de mentalidad inmediato. El Papa Francisco, en su audiencia general con motivo de los World Environment Days del pasado mes de junio, reclamó que debe ponerse fin al pensamiento consumista y el desperdicio de alimentos.

 

Tema central de interpack 2014

El mensaje ha llegado a la industria. Según un estudio actual del Royal Melbourne Institute of Technology de Australia, los embalajes adecuados pueden reducir considerablemente las pérdidas de alimentos. Por este motivo, los desarrolladores trabajan con gran dedicación en nuevos conceptos de máquinas de embalaje, la técnica de procesos afín, así como los embalajes “inteligentes”. En total, 100 empresas de toda la cadena de creación de valor en los alimentos, desde la fabricación, pasando por el comercio y los embalajes, hasta la logística, participan en la iniciativa “SAVE FOOD”, un proyecto conjunto de la FAO, el programa medioambiental de las Naciones Unidas (UNEP) y Messe Düsseldorf GmbH. El objetivo es fomentar el diálogo entre la economía, la investigación, la política y la sociedad civil sobre el tema de las pérdidas de alimentos. La reducción del desperdicio será también el tema central del “Innovationparc Packaging” de la próxima edición de interpack 2014 en Düsseldorf. Los expositores de esta exposición especial presentarán aquí, del 7 al 14 de mayo de 2014, ideas sobre cómo pueden protegerse mejor los alimentos. Los días 7 y 8 de mayo se celebrará también la conferencia SAVE FOOD en el Congress Centrum Süd del recinto ferial, donde expertos de la política, la industria y la sociedad tratarán el tema de las pérdidas y el desperdicio de alimentos.

El sector tiene por delante mucho trabajo. Los agricultores africanos deben convencerse de que es mejor embalar sus materias primas en el lugar de origen que transportarlas sin protección. Aquí no sirve de ayuda la alta tecnología, sino solo el esfuerzo educativo in situ. Por ejemplo, los representantes de empresas como Bosch hace ya algunos años que utilizan máquinas de embalar móviles en los países emergentes y en vías de desarrollo y muestran a los agricultores las ventajas de embalar los alimentos.

La mentalidad occidental de tirar los productos es todavía más difícil de combatir. Según un estudio de la empresa de consultoría Berndt + Partner, en Europa se tiran a la basura de un 20 a un 25% de los alimentos, aunque todavía sean consumibles. La culpa de ello la tiene la fecha de caducidad que obligatoriamente deben llevar todos los embalajes externos. Cuando se ha alcanzado, con frecuencia los alimentos se tiran. “Consumir preferentemente antes de” no significa que el alimento deje de ser consumible después de esa fecha, sino solo que podría ver modificados su color o consistencia. Los grandes embalajes, todavía muy utilizados actualmente, aumentan el problema. A menudo se alcanza la fecha de caducidad antes de que los consumidores hayan consumido todo el producto.

Para ayudar a solucionar el problema, serían de utilidad embalajes más pequeños, adecuados para los clientes. “Desde nuestro punto de vista, pueden contribuir a reducir el desperdicio de alimentos, por ejemplo, embalajes individuales para personas que viven solas”, comenta Christian Traumann, director gerente de la empresa especializada en embalajes MULTIVAC Sepp Haggenmülller de Baviera.

 

Soluciones creativas para los embalajes

Los indicadores de tiempo y temperatura son otro enfoque contra las pérdidas y el desperdicio. Estos deben informar, permanentemente, sobre el estado de frescura del producto. Su utilidad consiste, por ejemplo, en evidenciar las interrupciones de la cadena de frío. BASF, así como la empresa suiza Freshpoint, ya ofrecen etiquetas con pigmentos especiales. Estas se imprimen sobre el embalaje. Si el contenido no es apto para el consumo, el color cambia.

También se investiga en embalajes activos que interactúan con el producto. Las botellas de PET se preparan con absorbedores de oxígeno como el hierro, para que las bebidas sensibles al oxígeno, como la cerveza o los zumos de frutas, duren más tiempo. O bien las láminas se enriquecen con conservantes, como el ácido sórbico, para combatir la aparición de gérmenes en los alimentos. Los críticos censuran que, en los embalajes activos, los productos químicos adicionales perjudican la naturalidad de los productos. Los científicos del Fraunhofer-Institut für Verfahrenstechnik und Verpackung (IVV) de Freising, en Baviera, quieren aportar una solución: Desarrollan materiales antimicrobianos con base de extractos vegetales, por ejemplo, de romero. “De este modo, los fabricantes de alimentos pueden satisfacer los deseos de los consumidores de contar con productos naturales que favorezcan la salud”, afirma Sven Sängerlaub, desarrollador de materiales en IVV.

Sin embargo, el inconveniente de muchos embalajes para aprovechar mejor los alimentos, es que su fabricación es relativamente cara. Por ejemplo, para un embalaje „más resistente“ se utiliza más material y se consumen más recursos. Por ello, el sector intenta compensar el gasto superior en embalajes “inteligentes” con ahorros en otros puntos de la cadena de creación de valor en los alimentos. Los fabricantes de máquinas de embalaje desean aumentar la eficiencia de sus líneas con una mayor automatización y procesos optimizados.

Por ejemplo, MULTIVAC ofrece a sus clientes tecnologías innovadoras que, entre otras cosas, garantizan que se desperdicie la menor cantidad posible de lámina en su fabricación, explica Valeska Haux, directora de marketing. Esto se logra con las tecnologías de herramientas más modernas, como por ejemplo, en el campo de las herramientas de corte. La integración de los módulos de manipulación en la línea de embalajes asegura además un control de calidad adecuado para el embalaje, con lo que se garantiza la máxima protección para el consumidor, según la Sra. Haux.

“Aumentamos la eficiencia e higiene de nuestras instalaciones y evitamos el desperdicio ya en la producción”, explica Mathias Dülfer, Director Gerente de Weber Maschinenbau. El especialista en máquinas cortadoras de alto rendimiento optimiza continuamente su gama de instalaciones. En las máquinas más avanzadas, las técnicas de cuchillas más innovadoras, conceptos de mando intuitivos y una construcción abierta facilitan el manejo, la buena accesibilidad y revisión, así como una fácil limpieza. “Esto contribuye a que pueda producirse más económicamente, con mayor seguridad y con ello, también de forma más sostenible”, afirma el Sr. Dülfer.

Embalar los alimentos de forma más segura y con un rendimiento superior es también el impulso que mueve al constructor de máquinas español ULMA Packaging. La empresa ofrece todas las técnicas de embalajes de bolsas continuas hasta máquinas de embutición profunda. En interpack 2014, esta empresa española presentará, entre otras cosas, nuevos sistemas de embutición profunda para los llamados “embalajes piel”. La función más importante de este tipo de embalaje es prolongar la duración de los productos, pero también evitar deshidratación por transpiración. Esto retarda la aparición de gérmenes.

Además, ULMA ha desarrollado un nuevo mando para todos los modelos de máquinas con un software cómodo para el usuario. El nuevo desarrollo, según los datos de la empresa, promete “enormes incrementos de la productividad en todos los sistemas”. Las innovaciones de la empresas muestran que ya existe una serie de conceptos de embalajes contra las pérdidas de alimentos que, gracias a los progresos continuos en la eficiencia, pueden implantarse industrialmente en la técnica de producción con un coste aceptable. En interpack, del 8 al 14 de mayo, los fabricantes de alimentos podrán formarse una idea de todo ello en vivo.

 

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