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¿Crearán los robots nuevos trabajos, o se quedarán con los actuales?

Está apareciendo una nueva clase de robots industriales. Estos robots son inteligentes, asequibles, lo suficientemente seguros como para trabajar junto a los humanos, y son capaces de hacer muchas de las tareas que los trabajadores humanos hacen en la actualidad (ver "Este robot podría transformar los procesos de fabricación"). ¿Pero significa eso necesariamente que quedará menos trabajo para los humanos?

¿Crearán los robots nuevos trabajos, o se quedarán con los actuales?

En un evento de la industria de la robótica organizado por el blog de negocios Xconomy en Menlo Park, los desarrolladores de mejores robots industriales afirmaron que su tecnología mejorará la economía de Estados Unidos y creará más puestos de trabajo, aunque haya algunos trabajos que desaparezcan para siempre.

"Estamos sustituyendo trabajos que la gente no quiere hacer y realmente no deberían estar haciendo", afirmó Aldo Zini, cuya empresa Aethon fabrica robots con ruedas que llevan medicamentos, bandejas de comida y basura por los pasillos de los hospitales para que la gente no tenga que hacerlo. Los trabajadores humanos que hacen esos trabajos acaban teniendo estrés por repetición o lesiones de espalda y suelen dejarlo, explicó Zini. En algunos casos, los nuevos robots simplemente serán herramientas para los trabajadores que ya existen, no sustitutos de los mismos, añadió Aaron Edsinger, director tecnológico de Redwood Robotics, una empresa que trabaja para hacer brazos robóticos más baratos. "Lo vemos como una mejora industrial, para que los trabajadores sean más eficientes", afirmó. "Creo que asistiremos a la aparición de nuevos trabajos gracias a eso".

Edsinger y otros defensores de los robots citan revoluciones tecnológicas anteriores para demostrar que, aunque los robots sustituyan a algunos trabajadores, el efecto global sobre la economía y la fuerza de trabajo será positivo. Hace unos cien años, un 70 por ciento de los trabajadores estadounidenses estaban empleados en el sector de la agricultura. En la actualidad esa cifra se sitúa en el 2 por ciento, según destacó Edsinger. "El tractor fue uno de los grandes avances tecnológicos", afirmó. "Me gustaría que estuviéramos construyendo el tractor de la robótica en el sentido de que estuviéramos rompiendo con cómo se hacen las cosas, pero también permitiendo a la mano de obra desarrollarse en otro sentido".

Este tipo de analogías parecen razonables, pero puede ser sorprendentemente difícil demostrar que estos avances indiscutibles efectivamente mejoran las condiciones de los trabajadores. El emprendedor en robótica Rodney Brooks, fundador de iRobot y ahora de Rethink Robotics, cuyo impresionante robot Baxter puede trabajar junto a humanos, le gusta decir que una nueva fuerza de trabajo de robots como el suyo reinventarán y revigorizarán la economía, igual que lo hicieron los ordenadores y los sistemas de tecnología de la información hace 30 años. Pero algunos académicos, como Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee afirman que en realidad las pruebas muestran que la llegada de los ordenadores e Internet al trabajo ha reducido la fuerza de trabajo estadounidense y sus perspectivas (ver "La TI destruye más empleos de los que crea").

No se ha investigado demasiado cómo afectan los robots a la economía y el mercado de trabajo a gran escala. A la Federación Internacional de Robótica, un grupo de la industria, le gusta destacar un estudio de 2011, que halló que en Brasil, Corea del Sur, Alemania, China y Estados Unidos las tasas de empleo crecieron al mismo tiempo que creció el uso de robots industriales. Sin embargo, los robots que se tenían en cuenta en aquel estudio eran versiones peligrosas y "tontas" que se pueden usar para una gama muy limitada de tareas. No pueden trabajar al lado de las personas, ni con ellas. Los robots producidos por Rethink Robotics y otros están dirigidos a una variedad mucho mayor de lugares de trabajo y pueden tener unos efectos económicos y sociales de mucho mayor alcance. Dentro de treinta años, los descendientes intelectuales de Brynjolfsson y McAfee probablemente sigan discutiendo sobre cuáles fueron esos efectos, y si Baxter y sus compañeros de trabajo han dejado a los humanos en una situación mejor o no.

 

Fuente: www.technologyreview.es