De dormirse en los laureles, nada: seis meses antes de que abra sus puertas AUTOMATICA 2008, el sector de robótica y automatización se sube al carrusel de la coyuntura. Los libros de pedidos están repletos para los próximos meses, los trabajadores y las máquinas están al límite de sus capacidades. Pero no es fácil afrontar una coyuntura tan favorable: aparte de lidiar con clientes impacientes y capacidades agotadas, los empresarios tienen que pensar también en el futuro. En las últimas fases de prosperidad se había enfocado casi exclusivamente el día a día de la producción. Pero esta vez, los fabricantes de instalaciones de robots y montaje están convencidos de que, aunque o precisamente debido a que los libros de pedidos están llenos, es necesario invertir paralelamente en proyectos futuros.
La bonanza económica se ve en cada esquina. Y las cifras presentadas por la Federación Internacional de Robótica (IFR) corroboran este auge: los fabricantes de robots facturaron el pasado año en todo el mundo una cifra de negocios próxima a los 5.800 millones de dólares estadounidenses. Si a esta cifra se añaden los integradores de sistemas, se llega incluso a 17.000 millones de dólares, a pesar de que tanto la industria del automóvil como la eléctrica redujeron a un mínimo sus inversiones en este espacio de tiempo. El presidente de la IFR, Stefan Müller, se manifiesta como sigue al respecto: “Para eso, las demás industrias invierten más que nunca en técnica robótica.“
Los expertos pronostican también para el próximo año un crecimiento arrollador en la denominada General Industry (todas las industrias excepto la automoción): y es que, estos sectores tienen mucho que recuperar. Porque, aunque aquí los procesos están a menudo automatizados al máximo, a diferencia de la industria del automóvil, también se caracterizan por una gran inflexibilidad. La creciente individualidad exigida por los clientes hace que la producción precise de un equipamiento flexible. Un aspecto muy peculiar de este desarrollo lo constituye la industria del envase y embalaje, donde los robots, es decir, la parte flexible de la automatización, se habían limitado durante años a las tareas de paletización. Hoy, sin embargo, este segmento del mercado es modélico para las más diversas variantes de la automatización.